¿CRIPTOMONEDAS O ECONOMÍA CRIPTOCASINO?
por Claudio Jedlicki

Desde Aristóteles se le reconocen a la moneda 3 funciones simultaneas que la definen en tanto que tal: Ser una unidad de cuenta, un medio de pago y una reserva de valor.
Estas 3 funciones de la moneda reposan sobre 2 condiciones fundamentales. La confianza que viene del que todos la acepten; enseguida ser fácilmente transportada y divisible.
Sin estas 3 funciones y 2 condiciones y con solo una parte de estas, se trata de monedas parciales o de instrumentos financieros.
Las criptomonedas* han podido aparecer y prosperar gracias a la cadena de bloques (blockchain). Esta es una innovación tecnológica en materia de informática que empieza a implementarse a partir de 1982.
Solo en 2009 la explotación de esta innovación permite la creación de la primera y más conocida criptomoneda, el bitcoin (BTC). Será seguida por muchas otras, como Ethereum, Tether, Solana…. con variantes tecnológicas ligeramente distintas y finalidades diferentes.
Nuestra referencia será el BTC, por representar más de la mitad de la capitalización total de las criptomonedas existentes.
Probablemente para muchos lectores es poco digestible la explicación somera y poco familiar de la tecnología informática que soporta las criptomonedas. La adjuntamos por esta razón en pie de página**, junto al enlace para acceder a un documento con otras explicaciones. Sin embargo, puede perfectamente ser obviada a condición de aceptar sin demostración que permite un sistema descentralizado, seguro e inmutable que evita que la criptomoneda pueda ser gastada dos veces o usurpada a su titular.
Dado lo expuesto en preámbulo, las criptomonedas no son moneda. La inmensa mayoría son cripto activos al no reunir prácticamente ninguna de las características de la moneda. De las restantes ninguna las reúne simultáneamente todas. La principal carencia es no ser realmente un medio de pago, por más que algunas, como el BTC, sean aceptadas por una pequeñísima minoría de comerciantes.
¿Sin embargo, muchos se preguntarán para qué cresta necesitamos criptomonedas si aquello que podemos hacer con ellas y mucho más es realizable con la moneda emitida por el sistema bancario? Mucho más aun sabiendo que la tenencia no está materializada en documento o pedazo de papel alguno y desprovista del respaldo de una institución pública o, a defecto, privada reconocida públicamente. Agreguemos además que estamos conscientes que el emisor en algunos casos, como con el BTC, no se sabe quién es y para el resto, muchos son privados casi totalmente desconocidos.
En un comienzo la ausencia de confianza por falta de institucionalidad y de garante fue substituida por la que emana de la tecnología blockchain. Algunas personas del mundo de los negocios por la facilidad y la casi ausencia de costo para efectuar pagos internacionales se dejaron embarcar. Otros adhirieron por proximidad ideológica, los Libertarios, dada la descentralización, la ausencia de Banco Central y de regulación. Partiendo de cero necesariamente el BTC aumentó de valor a medida que los demandantes crecieron. Enseguida, la plusvalía del valor del BTC atrajo nuevos “clientes”, las redes sociales, los influenciadores y otros pajarracos que la jalonan se apoderaron del tema popularizándolo particularmente entre los jóvenes. De esta manera la cuarta parte de estos (18/27años) han invertido en criptomonedas en Francia, contrastando con solo alrededor del 10% de la población total.
El apetito por plusvalías rápidas e importantes junto a la innovación tecnológica constituye la motivación principal de esta atracción.
El valor de los BTC se determina a cada instante por la conocida ley de la oferta y la demanda. La evolución del valor a largo plazo ha tendido claramente al alza. Partiendo de casi nada para sobrepasar 100 000 dólares, después de la elección de Trump. Ojo, en su corta historia ha conocido una gran volatilidad incluyendo bajas importantes, -65% en 2022.
Concluyamos que, si los blockchains son una innovación tecnológica genial, la recuperación de esta para generar criptomonedas no aporta nada a la economía real, pero si contribuye a generalizar una aproximación de tipo economía casino en la población.
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* Del griego cripto: escondidas
**Esta tecnología se basa un registro contable que almacena todas las transacciones, compra y venta de criptomonedas, en todos los computadores de la red. Recurriendo a la criptografía que utiliza una doble clave, pública/privada posibilita la transferencia de la propiedad de estas en plena confianza. La privada ultrasecreta es la que permite enviar valores a la red con toda seguridad. La pública que le está asociada es compartida con toda seguridad con el resto de la red. De esta manera, se operan simultáneamente las transferencias de valores dejando el acceso y la posibilidad de verificación a los demás.
El proceso que valida y registra las transacciones de BTC de una cadena de bloques requiere intervención humana. Son los llamados “mineros” que operan con potentes computadores. El primero que resuelve el problema criptográfico añadiendo un nuevo bloque es remunerado con BTC. De esta y única manera se crean automáticamente nuevos BTC sumándose al total existente.
–>Ver documento con más explicaciones.
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