Chile

FIASCO DE LA MISION DE IZKIA SICHES EN LA ARAUCANÍA MUESTRA DE DOS SOCIEDADES QUE SE DESCONOCEN

Izkia Siches, ministra del Interior en visita de región mapuche

El martes 15 de marzo, apenas cuatro días después de asumir sus funciones, durante una visita a la Araucanía y cuando la ministra del Interior, doctora Izkia Siches se dirigía a la localidad de Temucuicui, ,  se escucharon ráfagas en las cercanías, disparadas por desconocidos, lo que determinó que la comitiva oficial dejara el lugar.

En la víspera, el presidente Gabriel Boric, había enviado a la ministra Siches con la clara intención de demostrar una voluntad de enfrentar desde el comienzo de su mandato los diversos conflictos que existen y se arrastran desde tiempo en el país.

Esta política de afirmación mediante golpes de efecto y de comunicación para sentar la imagen de un estilo nuevo de gobierno, habría así de sufrir su primer grave contratiempo.

La doctora Siches demostró su coraje y luego su determinación de volver a la zona y llevar adelantes las negociaciones necesarias para calmar la situación en ese sector, pero por el momento esto no bastó para superar y borrar la imagen de una gran metida de pata.

La perspectiva de un nuevo viaje a la Araucanía, en una nueva tentativa de resolver el o los diferentes conflictos que existen en el sector exige necesariamente partir de cero en el estudio de la realidad en el terreno y como prólogo de este proceso, analizar las causas de este primer fracaso.

Desde que se conoció la composición de los diversos ministerios, sus titulares y sus respectivos diversos niveles de funcionarios, saltó a la vista el promedio bastante elevado de diplomas de los más altos grados de universidades chilenas, norteamericanas y europeas que figuraban en los curriculum.

Al mismo tiempo y por oposición a lo anterior,  también se podía notar lo escaso del número de las personas que, sin que importase fuesen altamente diplomados o no, pudiesen presentar una importante experiencia de terreno.

Este hecho viene a colación, pues podría dar un indicio acerca de una de las causas que provocaron el fiasco de la primera operación del gobierno de Gabriel Boric y, en este caso, de la ministra del Interior, la doctora Siches.

El comentario hecho por el escritor y periodista mapuche, Pedro Cayuqueo, en declaraciones a la Radio y Diario de la Universidad de Chile, va en buena medida   en esta dirección.

“Me parece que hubo un actuar demasiado entusiasta”, comenzó diciendo, para recordar y destacar en seguida que la región es una zona militarizada y de conflicto, donde ha habido muertos y donde “el ánimo no es precisamente el de recibir a las autoridades bailando”-

Cayuqueo, si bien destacó el valor de la iniciativa gubernamental, criticó al mismo tiempo el modo y la manera como se intentó la visita, en este caso a una de las dos comunidades de Temucuicui.

Para el periodista, el principal problema de fondo es el desconocimiento que existe en la sociedad chilena acerca de la sociedad mapuche.

“Hay un conflicto intercultural profundo entre dos sociedades que no se conocen. La sociedad chilena desconoce por completo los códigos culturales nuestros y eso es el fondo del problema del Estado con los pueblos originarios”.

A la luz de las explicaciones de Pedro Cayuqueo, se puede comenzar a comprender, sin necesariamente justificar y cuando aún no se conoce a los autores de los disparos, las motivaciones que estos pudieron tener.

Es evidente que una comitiva oficial del nivel como puede ser la del titular de la cartera del Interior, con la movilización de medidas de protección que implican fuerzas de Carabineros o militares, puede ser apreciada incluso como una invasión por algunas de las comunidades que reivindican la existencia de un territorio independiente separado de Chile.

Por otra parte, el tiempo que al parecer estaba destinado a las conversaciones, fuese este el de horas o incluso de días,  estaba en total desacuerdo con los usos, costumbres y el significado que tiene el tiempo para los mapuches.

A todo esto habría que agregar el hecho que entre las autoridades de Santiago, las actuales y todas las anteriores, existe una tendencia a considerar a los mapuches como si fuesen una sola entidad política, social, económica y cultural, sin las diferencias de intereses, las divergencias políticas y los conflictos que existen entre el casi un centenar de comunidades.

La variedad de estas últimas va desde aquellas  que por razones comerciales aparecen  estrechamente vinculadas a las empresas forestales hasta las más radicales, a las que se enfrentan y  que reivindican las tierras como ancestrales, entre ellas  Weichan Auca Mapu (WAM), la Resistencia Lafkenche y la  Coordinadora Arauco Malleco (CAM).

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