Palma de Honor

UN APOYO PARA NUESTRO BIENAMADO LÍDER FRENTE A SU PRECARIO ESTADO DE SALUD

“En nombre de Dios se abre la sesión”, declaró Su Serenísima Señoría apenas había llegado, vestido con todos sus atuendos de gala, su peluca empolvada y su capa bordeada de armiño, además en esta ocasión, luciendo sobre su pecho un enorme crucifijo de plata.
Como es de imaginar, todos los Honorable Miembros quedaron con la boca abierta. Ellos, que conocían de sobra a SSS, sabían que no sólo era un acérrimo ateo, sino también lucía marcadas tendencias anticlericales y se declaraba enemigo empedernido de todo lo que oliera a religión.
“El momento es grave”, prosiguió. “Es por lo que bien a pesar mío y en contra de todo lo que son mis convicciones, debo reconocer que sólo nos queda someternos a la voluntad de Dios.
Y antes de que los Honorables Miembros pudiesen pedir mayores detalles, SSS comenzó a dilucidar el misterio que guardaban sus palabras:
“Se trata de la salud de nuestro querido, bienamado, admirado, reconocido, joven, amarillo líder supremo y presidente de la República…”
Fue entonces que la sala de sesiones se transformó en un barullo de preguntas, conjeturas, teorías, hipótesis y comadreos que circularon entre los Honorables Miembros, todos aclarados ipso facto por SSS que, con un golpe de martillo sobre la tabla, impidió que la reunión se transformara en un zoco árabe.
“Como todos ustedes saben, nuestro amado líder atrapó la ictericia (*) cuando dejó de ser dirigente estudiantil para transformarse en honorable diputado”, dijo SSS para iniciar la explicación.
“Durante el estallido social, esta enfermedad, fue lo que lo llevó a firmar la Ley Antibarricadas, que dio carácter de crimen a las protestas y luego, a tirarle un salvavidas al Piñera con el “Proyecto de paz y de nueva Constitución””, continuó.
“Ahora resulta claro que presenta marcados signos de Alzheimer, pues se ha olvidado lo que fue y lo que hacía, por ejemplo, cuando andaba con una camiseta donde se leía “No al TPP” o cuando proclamaba que iba a refundar a Carabineros o cuando miraba con simpatía al “Perro Matapacos”, agregó.
“Pero lo peor”, dijo SSS con la voz quebrada por la tristeza, “es la acentuación de un tic que es el de darse “vueltas de carnero” cada vez que tiene que llevar a la práctica algo que había prometido en el pasado…”
SSS se disponía a seguir, pero advirtiendo que varios de los Honorables estaban haciendo pucheros o enjugando disimuladamente una lágrima furtiva, interrumpió la descripción del cuadro clínico presidencial y proclamó:
“Visto lo anterior y como manifestación de nuestro total apoyo y solidaridad, propongo que otorguemos una vez más la Palma de Honor a nuestro querido, bienamado, admirado, reconocido, joven, amarillo líder supremo y presidente de la República…”
La reacción de los Honorables fue espontánea y unánime que aprobaron la propuesta aplaudiendo de pie y con una nutrida ovación que sí transformó la sala de sesiones en un zoco árabe.
Después y, como ustedes ya saben se fueron a… pero no pudieron tomarse el tradicional pisco sour, pues todavía no eran las 16 hrs y el Cap Horn estaba aún cerrado.
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(*)ictericia: Coloración amarilla de la piel y las mucosas, debida a un incremento de pigmentos biliares en la sangre.

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