CUANDO LA MEMORIA ERA UN RÍO.
CANTARES DE OSVALDO TORRES
Por Sergio Zamora

Este libro sobre el folclorista Osvaldo Torres, escrito por el sociólogo Bernardo Guerrero conjuga con habilidad literaria la historia personal de Osvaldo – su entorno sociocultural cuando niño y joven, su trayectoria de artista ya adulto – con la historia del folklore musical del norte de Chile.
Es un libro grato a la lectura porque responde, creo, a dos de los aspectos más importantes de un texto el de entretener y el enseñar al mismo tiempo.
Además de referirse en toda su magnitud el formidable trabajo de Osvaldo, nos aclara que la música nortina no es copiada de los países vecinos –Perú y Bolivia en particular– sino que lo mismo que la cultura y presencia aymará, son constituyentes de la sociedad chilena del norte.
La cultura andina y mestiza que le llega a Chile del norte, como lo escribe con propiedad Juan Pablo González en la presentación del libro, es parte integrante de la cultura chilena, al mismo titulo que aquella del centro y sur del país,.
Como lo dice también Juan Pablo González “este libro inevitable nos presenta un Chile más parecido a Chile.” Este libro confirma una vez más, la afirmación del gran historiador Eric Hobsbawn, a propósito de la necesidad de conocer nuestro pasado histórico, para comprender lo que somos en la actualidad, y la cultura es parte integral de nuestra historia.
El libro cuenta con 128 paginas y las primeras 40 son una presentación de lo que se conoce como folklore andino. Antecedentes que nos permiten una mejor comprensión del trabajo de Osvaldo, para quien el aspecto “andino” es el común denominador de su obra.
Lo andino entendido como sonoridad y ética. Los sonidos de los instrumentos de Osvaldo nos transportan al norte, la ética se explica porque solidariza con el pasado, presente y futuro de esa sociedad andina.
Etica que ciertamente comenzó a dibujarse en su niñez y juventud y tan bien expresada en la anécdota referida a la primera vez que escuchó el sonido del charango en la casa de su tío en Calama:
“Mi tío tocaba en el gallinero después de las 19 horas, cuando ya todo estaba en silencio. Tocaba suave. No recuerdo nunca haber escuchado un charango fuerte, tocaba muy despacito, arpegiaba. Luego, cuando estuve mucho más grande, vine al festival de Calama defendiendo una canción del Nano Acevedo con un grupo que se llamaba Quilmay. Me encontré con el tío que ya estaba bastante viejito y le pregunté porque tocaba charango despacito en el gallinero. Y me respondió: “Porque en esa época era cosa de indios.”
Esta anécdota lo dice todo. No es casualidad que se haya quedado impregnada en la memoria del Osvaldo Torres adulto y que termine vertida en la obra referida a su persona.
La vida musical de Osvaldo, como su vida personal y la de tantos chilenos, fue truncada por el golpe de Estado de 1973. Conoció la prisión, el exilio, Osvaldo llegaría a Francia en 1985, pero a pesar de la distancia la música andina continuaría ser el norte de su vida.
En un párrafo puesto en epígrafe, Bernardo Guerrero transcribe lo expresado en 1983, en el Teatro Caupolicán de Santiago por el célebre hombre de radio y gran difusor del folclore chileno, Ricardo García, como un retrato fiel del personaje.
“Contamos esta noche con la presencia de una personalidad artística muy importante, y a quien yo personalmente respeto mucho. Y creo que es uno de los grandes valores que tenemos dentro de nuestro canto popular.
El esta ligado a la historia de nuestra música de maneras muy diversas. Fue uno de los fundadores de un conjunto, a quien siempre recordamos, el conjunto Illapu. Ha tenido una labor incesante como investigador, como difusor de la música de la zona norte de nuestro país. Se llama Osvaldo Torres.
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Cuando la memoria era un río… Cantares de Osvaldo Torres, Bernardo Guerrero. Ediciones CIREN, Chile, 2011.
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