Chile – Estallido- 5 años

CINCO AÑOS DESPUÉS DEL INICIO DE LA REVUELTA POPULAR LA REPRESIÓN COBRÓ UNA NUEVA VÍCTIMA FATAL

En este 18 de octubre, cinco años después del inicio de la revuelta popular contra el sistema impuesto por la Dictadura militar, prolongado y perfeccionado por los gobiernos que la sucedieron, la represión desatada por estos cobró una víctima fatal más en la persona de Sebastián Méndez.
Los responsables de esta muerte como las de otros cinco sobrevivientes de la represión son múltiples y variados.
 En una primera etapa, Sebastián Piñera que declaró que Chile estaba “en guerra”, y cuya muerte lo salvó de ser juzgado; los altos mandos de Carabineros que organizaron y dirigieron la salvaje represión de los manifestantes y luego, el paco estúpido y descerebrado que disparó.
Pero también hay otros.
En primer término y como cómplice, el propio Gabriel Boric y su gobierno que mediante el apoyo al ahora ex director general de Carabineros, Ricardo Yáñez y a través de leyes como la Naín-Retamal han fomentado la impunidad y dejado la puerta abierta para la repetición de nuevos crímenes y violaciones de los Derechos Humanos.
Del mismo modo, los mismos y todos los demás de su administración que abandonaron a su suerte a las víctimas, sin el apoyo necesario para obtener justicia y reparación, sin la asistencia sicológica necesaria y sin la ayuda social para recuperar la vida normal que tenían antes de ser heridos.
Todos estos guiaron la mano de Sebastián Méndez y de otros cinco sobrevivientes que actuó para llevarlos a quitarse la vida.
 El viernes 15 de noviembre de 2019 en las inmediaciones de la Plaza Dignidad, Sebastián fue impactado por una bomba lacrimógena disparada por Carabineros directamente a su rostro a menos de 5 metros de distancia.
Resultado del impacto quedó inconsciente y estando tirado en el suelo recibió disparos de perdigones en sus piernas, siendo rescatados por miembros del Frente Fotográfico antes de seguir siendo apaleado.
El impacto de la bomba lacrimógena en su rostro le produjo la pérdida del ojo izquierdo y la destrucción del tabique nasal, debiendo ser sometido a varias operaciones quirúrgicas de reparación, resultado de todo lo cual perdió los sentidos del gusto y el olfato.
Como si esto fuese poco, incluso meses después, Sebastián Méndez fue víctima del hostigamiento y el acoso de la policía cuando acudía a controles médicos en el hospital Sótero del Río, llegando incluso a ser detenido cuando esperaba locomoción en las afueras del centro asistencial.
Lo amenazaban con “sacarle el otro ojo”, según había señalado.
Sin poder soportar más el estado en que había quedado resultado de la acción criminal de Carabineros, acosado por estos mismos, Sebastian Méndez cayó en un profundo estado depresivo, que lo llevó a terminar con su vida el 18 de octubre pasado, justo cinco años después de iniciada la revuelta popular.

Soyez le premier à commenter

Laisser un commentaire