Internacional – Tren de Aragua

¿SABÍA USTED QUE QUIZÁS PODRÍA SER MIEMBRO DEL TREN DE ARAGUA?

Tren de Aragua – Wilson Cahuaya

Si yo le pregunto ¿Pertenece usted al Tren de Aragua?, evidentemente usted que lee esto me responderá airado que no. Pues bien, ha de saber que eso puede depender no de su voluntad sino de aquella de un sicópata como Donald Trump o de la de su fiel faldero, el presidente salvadoreño Nayib Bukele.
A mediados de este mes de marzo, más de 200 venezolanos fueron deportados desde Estados Unidos a El Salvador para ser encarcelados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), una de las más siniestras cárceles del mundo, según decisión exclusiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La decisión del mandatario estadounidense se cumplió a pesar de que un juez federal cuestionó el recurso a una ley que data de 1798 y que se refiere enemigos extranjeros.
En una de sus intervenciones a través de las redes sociales, Trump explicó sin prueba alguna y sólo según su apreciación, que los deportados eran todos miembros de la mafia venezolana del Tren Aragua y, por lo tanto, enemigos de Estados Unidos.
De su lado, el presidente salvadoreño Nayib Bukele, informó que los prisioneros serían mantenidos en el CECOT durante un año “renovable”, lo que supone que quedan a merced de las autoridades del El Salvador, sin ningún recurso legal.
El Salvador aceptó recluir en sus cárceles a unos 300 deportados de EEUU a cambio de unos 6 millones de dólares. “Una tarifa muy baja para ellos, pero muy alta para nosotros”, comentó cínicamente Bukele.
Como todos saben, en Chile, a nivel de la derecha no son pocos los que tienen una gran admiración por el sicópata que gobierna en Washington, por sus métodos y por su posición en cuestiones como la pena de muerte.
Del mismo modo, estos mismos, de manera explícita o no, ven con buenos ojos los métodos empleados por el salvadoreño Nayib Bukele, en su cruzada contra las “maras”, las mafias de su país, teniendo en cuenta resultados transitorios de disminución de la delincuencia, pero al margen de consideraciones legales y de respeto a los derechos humanos.
En situaciones como la chilena, con un aumento substancial de la criminalidad, sobre todo aquella que más influye en la población, como los lanzazos, los asaltos, los robos con violencia, el recurso a métodos directos como en este caso los de Trump y Bukele no deja de parecer eficaz.
Sin embargo, el hecho que las medidas adoptadas, como en el caso de la deportación de los venezolanos se lleve a cabo por voluntad y caprichos exclusivos de personajes como Trump o Bukele, al margen de todo marco legal, significa un grave peligro para todos sin excepción.
A la luz de la historia reciente en Chile, el razonamiento simple de “que aquel que nada hace nada teme”, no puede ser considerado sino como una idiotez.
A partir de 1973 y durante 17 años, sin haber hecho nada por qué temer, fueron miles y miles los chilenos que de la noche a la mañana se vieron encarcelados, torturados, asesinados, desaparecidos o exiliados por la simple voluntad de un tirano.
 Si los venezolanos deportados de EEUU son o no culpables como la eventual pena que merecerían, no puede sino depender de la justicia y no de la simple voluntad de un sicópata o de su perro faldero.
Todo esto, porque en la eventualidad de que uno de estos admiradores de Trump, Bukele o Milei llegara al poder, nadie puede asegurar que, inspirados por estos y  por su simple voluntad, sin pruebas, sin investigaciones y sin proceso, usted como cualquiera puede ser acusado, por ejemplo, de ser miembro del Tren de Aragua y condenado en consecuencia.

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