¿ SON LOS CHILENOS XENÓFOBOS O VENEZOLANÓFOBOS ?

En las últimas semanas, por culpa de un pretendido humorista venezolano radicado en Miami, incapaz de hacer reír ni siquiera con cosquillas, que lo llevó a ser un fracaso total en el Festival de la Canción de Viña del Mar y, más encima facho, los chilenos se han creído en la obligación de ponerse a discutir si son o no xenófobos.
Para los que no saben, xenófobos viene del griego xénos: extranjero y Fobos: aversión o rechazo, por lo que, en este caso y con toda lógica, la calificación aplicada en particular a los venezolanos residentes legalmente o no en Chile debería llamarse más bien venezolanófobos
En su obra La Violación de las multitudes por la propaganda política, el psicosociólogo ruso Serguei Chajotín entrega variados elementos para comprender el fenómeno de la xenofobia a partir de lo que él llama las pulsiones, inherentes a los seres vivientes, desde el más simple como puede ser una amiba, hasta el más complejo, es decir el ser humano.
De estas pulsiones, según el científico, la más importante es la de protección o defensa y, en este contexto, una reacción y aversión frente a lo que aparece como extraño y, por lo tanto, potencialmente agresivo.
Tal como ocurre hoy en día con los venezolanos, a partir de 1973, fueron cientos de miles los chilenos que se repartieron exiliados por el mundo.
De la experiencia de los estos, en cuanto ser un elemento extranjero, sobre todo en Europa, poco se sabe de manifestaciones de rechazo masivo de parte de las diferentes poblaciones de los países en que se instalaron.
Esto podría explicarse por el hecho de que, a pesar del importante número global que representaban, se repartieron en variados países, sin llegar a constituir una masa significativa que se hiciese notar, por lo que actitudes antisociales o costumbres que podían ser chocantes para los nativos, quedaron a nivel de excepciones.
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Servicio Nacional de Migraciones (Sermig), en 2023 residían en Chile aproximadamente 728.586 ciudadanos venezolanos.
Sin cifras exactas, para 2025, se puede estimar que la población venezolana en Chile ha continuado en aumento, lo que para una población total en el país de mas o menos 19.850.000 habitantes, esto significa un porcentaje de alrededor del 4% de la población actual del país.
En la práctica, esto significa que los venezolanos, sobre todo en las grandes ciudades, como Antofagasta, Valparaíso o Santiago, donde se concentran, difícilmente pasan inadvertidos.
A todo esto se agrega la presencia de una criminalidad, marginal dentro del contexto general de la población venezolana presente en Chile, pero que por los métodos de violencia y la magnitud de sus acciones que no eran tradición dentro del hampa chilena, hacen que, resultado de una reacción instintiva y simple, se considere a todos los venezolanos como criminales o mafiosos.
Por otra parte, es necesario señalar que el ofrecimiento hecho por Sebastián Piñera para el ingreso a Chile, libre y sin control para los venezolanos, dejó abierta la posibilidad de entrada a las mafias que en el país encontraron el terreno propicio para el desarrollo de sus actividades, sobre todo en lo que se refiere al narcotráfico, impulsado antes por la propia dictadura de Pinochet.
En la medida que la migración es uno de los grandes temas actuales en Chile, por no decir un problema, hay pendiente un potencial enorme en este sentido, cual es la experiencia de los millones de chilenos que debieron exiliarse como consecuencia de la dictadura y que algo aprendieron de lo que es llegar como extranjeros a un país extraño y sobre lo que es la acogida que este le debe para integrarlos.
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