EL PAÍS NO TIENE COHESIÓN SOCIAL
Por Pedro Marcial Vega

El país no tiene cohesión social. Sin embargo, esta se manifiesta en contadas ocasiones, por ejemplo, cuando juega la selección nacional de fútbol; la ilusión de ganar une a las personas tras la “la Roja de Todos”. O también cuando fluye la solidaridad frente a terremotos o grandes incendios. Es circunstancial. Pero en lo cotidiano, el individualismo la ha quebrajado. Esto es consecuencia del capitalismo neoliberal que nos constriñe en el cual no hay un componente de bienestar social para responder a las necesidades cotidianas de las personas, componente que forjaría la cohesión. Otrora existía en instituciones llamadas “Cajas de Previsión Social”. En ellas las personas se reconocían como clase social. Por ejemplo: el Seguro Obrero agrupaba a los obreros y la Caja de Empleados Particulares a las clases medias en su amplio espectro. La creación de las AFP eliminó la cohesión al establecer ahorro individual para una pensión y, por ende, eliminó también que las personas se reconocieran en una clase social según la Caja en la que participaban. Esto derivó en que las clases sociales hayan desaparecido del discurso público y privado.
Sin embargo, las clases sociales sí existen, pero nadie se reconoce como obrero, jornalero, sino qué como “clase media emergente”, un eufemismo. Ni siquiera se reconocen como pobres, ya que estos hoy entran en la categoría de “trabajadores informales”. La cohesión de otrora era la conciencia colectiva de las distintas clases sociales en la búsqueda de un bienestar social amparado por el Estado en sus respectivas Cajas de Previsión Social.
Asimismo, aunque en términos estadísticos existe la “línea de pobreza” que sitúa a miles de pensionados en la categoría de “pobres”, estos no se consideran como tales ya que han derivado a ser pobres por ingresos, producto de sus esmirriadas pensiones, pero no por historia de vida.
La inexistencia de la categoría “clases sociales” es también una consecuencia de su exclusión e invisibilización en el discurso de los distintos partidos políticos. Esto contribuye a que las personas hoy carezcan de conciencia colectiva, lo que les impide reconocerse como perteneciente a una clase social determinada y también les dificulta confrontar el entramado económico que determina sus condiciones de existencia. No olvidar que ese entramado está dado por las clases dominantes las que sí se reconocen como clase -con sus privilegios y prebendas-, imponiendo sus ideas a toda la sociedad, e instalando el individualismo institucional que impide la cohesión social.
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