MARINE LE PEN, LIDER DE LA EXTREMA DERECHA FRANCESA, CONDENADA POR LADRONA, AHORA SE HACE LA VÍCTIMA

Marine Le Pen, líder de la Agrupación Nacional, partido de la extrema derecha francesa, fue condenada a cuatro años de prisión mas cinco años durante los cuales estará impedida de presentarse a un cargo de elección popular, acusada de malversación de fondos de la Unión Europea, en reacción a lo cual inmediatamente alegó se trataba de persecución política y de una conspiración para impedirle ser electa en los comicios presidencias de 2027.
En el veredicto acusatorio de la justicia francesa aparecen señalados también al menos otros 20 miembros importantes de su organización política.
Marine Le Pen está acusada de malversación de fondos públicos, en este caso de la Unión Europea, destinados a asegurar sus actividades como parlamentaria ante esa entidad y, que fueron utilizados para financiar a su partido y a militantes de este, entre los que figuran miembros de su familia y allegados que recibieron generosos salarios de varios miles de euros mensuales.
Este mecanismo fraudulento de malversación de fondos públicos había sido organizado ya por Jean Marie Le Pen, padre de Marine, anterior líder máximo del Frente Nacional, antigua apelación de la organización de extrema derecha y cuando este fue a su vez parlamentario europeo.
Desde el momento que fue pronunciado el veredicto en su contra, Marine Le Pen esgrimió toda una serie de retorcidas interpretaciones legales para descalificar a la justicia en general y a la magistrada que emitió la sentencia, la que incluso ha sido objeto de amenazas sobre su persona y se encuentra actualmente bajo protección policial.
En años anteriores, el Frente Nacional, lanzó una campaña de comunicación para presentarse ante la opinión pública como una alternativa a los partidos políticos tradicionales implicados todos, según su análisis, en asuntos de componendas y corrupción.
“Con la frente en alto y las manos limpias” fue el lema que utilizó, al mismo tiempo que la misma Marine Le Pen no perdía ocasión de proponer las penas del infierno, entre ellas la inelegibilidad vitalicia, para todo aquel representante electo que utilizara su función en favor de sus intereses, además del cumplimiento real y formal de las penas impuestas por la justicia contra todos los delincuentes, como declaraba.
Ahora, cuando esas fogosas declaraciones se vuelven en su contra, la dirigente ultraderechista alega que se trata de una persecución política y contra las ideas que representa, sin considerar que la condena es por su responsabilidad por crímenes cometidos personalmente y bien establecidos durante los trece años que ha durado el procedimiento, con participación de policías, jueces y fiscales que no necesariamente serían contrarios a sus ideas políticas.
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