Palma de Honor n°49

PALMA DE HONOR PARA UN VENDEDOR DE TELÉFONOS FRUSTRADO POR NO HABER PODIDO INCENDIAR CHILE CON SU AMIGO CARLOS

En aquella tibia mañana de otoño, a pesar de su natural rechazo a todo lo que considera un gadget moderno, Su Serenísima Señoría apareció en la sala de sesiones del Honorable Jurado de la Palma de Oro con un flamante teléfono de última generación pegado a la oreja y hablando con algún amigo.

Una vez que terminó de hablar y luego de posar sus serenísimas nalgas en el sillón tras el escritorio desde el cual dirige las sesiones, atento como siempre a responder a las inquietudes de los Honorables Miembros, sin más preámbulos, SSS pasó a responder a la interrogante que se leía en la mirada de estos.

“Se lo compré a un tipo un tanto extraño – comenzó diciendo. De unos ochenta años o más, macizo, con un extraño tic, pues giraba sobre sí mismo como empujado por el viento, comenzando primero un poco a la derecha, para ir luego a la extrema izquierda y luego volver al centro, enseguida a la derecha para terminar totalmente a la extrema derecha.

Luego de la venta, en un relato un tanto incoherente, me contó luego que hace muchos años, en 1973, junto a un amigo llamado Carlos, había querido incendiar Chile de norte a sur, pero debido al desabastecimiento de ese tiempo, no había podido encontrar ni fósforos ni bencina, relató SSS.

Me confió que había quedado muy trastornado por ese fracaso y frente al temor de vivir una situación de escasez semejante, ahora, en las próximas elecciones votaría por MattheI y que incluso le había mandado a esta una carta pública de adhesión.

Cuando ya se iba, siempre extraño, me habló de un carretón, antes de presentarse como Oscar Guillermo… concluyó SSS.

Entretenidos con el relato como estaban los Honorables Miembros, habían dejado totalmente de lado su deber principal, cual es el de designar a aquel que por sus méritos merece el internacionalmente reconocido y prestigiado galardón de la Palma de Honor.

Apurados como estaban, pues tenían que abandonar la sala que arriendan por hora en el aquel lujoso palacio parisino, para salir del paso y siguiendo la sugerencia de SSS, decidieron otorgarle el premio correspondiente al mes de octubre al tal Oscar Guillermo, cuya imagen para la foto oficial se logró mediante un retrato hablado y  la IA.



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