¡QUE VIVAN LOS ESTUDIANTES, JARDÍN DE NUESTRA ALEGRÍA SON AVES QUE NO SE ASUSTAN DE ANIMAL, NI POLICÍA!

Cuando los estudiantes salen a las calles para protestar es tiempo que el gobierno de turno, en este caso el de José Antonio Kast, comience a prestarles atención, pues este tipo de movilizaciones tienen siempre el carácter de ser muy malos ejemplos y, como tales, hacen que otros sectores se acoplen, haciendo que la cosa comience a ponérsele color de hormiga a los que mandan.
Bajo el lema “La educación se defiende en las calles” , la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) convocó oficialmente a una paralización y movilización nacional para el próximo miércoles 3 de junio, dos días después de la primera Cuenta Pública presidencial y en oposición en particular al llamado proyecto “Escuelas Protegidas”, actualmente en discusión en el Senado.
So pretexto de seguridad y con el objetivo de hacer que los estudiantes “sólo se dediquen a estudiar y no se metan en política”, según el pensamiento de los “genios” que concibieron el proyecto, en caso de ser promulgado, este debería permitir acciones como la revisión estricta de las mochilas con el criterio que puede tener un guarda privado de un mall y la expulsión o traslado de aquellos alumnos que participen en protestas o considerados ”manzanas podridas”.
En el fondo, este proyecto parte de la base que los estudiantes son criminales en potencia a los cuales hay que vigilar, revisar, allanar, disciplinar y hacerles aprender las buenos maneras y el respeto a toda autoridad cualquiera sea el valor moral de esta y, sobre todo, despojarlos de todo sentido crítico, no vaya a ser que se transformen en intelectuales científicos o investigadores que terminen “escribiendo libros que no generan trabajo”.
Esta agitación estudiantil se produce también en un contexto de gran significación cual es la elección de una directiva en la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) luego de dos años de receso por falta cuórum en las elecciones y ahora con una participación cercana al 50%, en la que se impuso, con un 60% de los votos, la lista integrada de las Juventudes Comunistas y el Frente Amplio.
Las movilizaciones estudiantiles han tenido como foco principal los liceos emblemáticos en Santiago, con ocupaciones simultáneas, el 23 de abril, en el Instituto Nacional José Miguel Carrera, el Liceo de Aplicación, Tajamar, Carmela Carvajal, Lastarria y Liceo Nº 1 Javiera Carrera.
Como es de imaginar, esta situación no deja de provocar gran preocupación a nivel de las nuevas autoridades, pues la historia ha demostrado que la acción de los jóvenes nunca queda limitada a reivindicaciones estudiantiles y sirve de catalizador para movimientos sociales muchos más amplios y de mayor significado político.
Basta recordar el impacto generado por el “Mochilazo” de 2001, la “Revolución de los Pingüinos” de 2006, las protestas universitarias de 2001 y el detonante de la revuelta social del 2019 que fue la movilización estudiantil contra el alza del precio del transporte.
Estas nuevas manifestaciones estudiantiles son un signo de aliento para el movimiento popular, tan a mal traer actualmente, siempre y cuando y como también lo ha demostrado la historia, los líderes que han de surgir de ellas guarden el espíritu rebelde y critico de la juventud y no “maduren políticamente” para llegar a ser diputados y, como uno de ellos, incluso presidente de la República.
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