Chile – Palestina – Cultura

PALESTINA
Dolorosamente Bella (*)

Antes de todo, siento la obligación moral de confesar que conozco al autor y que en consecuencia mis comentarios podrían estar sesgados por esta circunstancia.
Sin embargo, con la misma honestidad afirmo que si no me hubiese maravillado de ver los croquis de su pluma y de su manera de recordarme muchas cosas que había visto en vivo hace ya quince años, me hubiese abstenido de los comentarios que siguen.
Donde muchos de nosotros recurrimos a nuestro celular, sacándolo del bolsillo cuando nos paseamos por calles u otros paisajes interpelados por un entorno que merece ser inmortalizado en nuestra memoria, fotografiamos, Patricio Hales coge su pluma, su bloc y empieza a croquear.
Existe una diferencia fundamental en la manera en que la mayoría inmortalizamos lo observado y la forma en que lo hace Hales. Esta no proviene de la distinción de soportes entre fotografía y dibujo, ni tampoco que en un caso se recurre a un aparato tecnológico y en el otro a la utilización de nuestra habilidad manual. Esta resulta del hecho que la instantánea captada por el celular no deja a su autor la posibilidad de expresar cómo ve el objeto fotografiado. El croquis arquitectónico en cambio, sí da toda la latitud al dibujante para manifestar toda la sensibilidad que el objeto representado le inspira.
La sensibilidad aparece en la selección necesaria que todo dibujo conlleva, tanto en los detalles que deja aflorar como en la subjetividad con que restituye el campo de visión, en particular en los contrastes que dejan los colores y la intensidad del rayado con tinta china.
No es solo la fascinación por la milenaria arquitectura palestina que lleva al autor a hacernos partícipes de esta. Al trascender la deformación profesional tanto por sus orígenes e historia familiar como por su militancia por una paz justa en la región, Hales nos restituye con sus ilustraciones una parte de esta historia plasmada en las diversas construcciones que atravesaron los siglos hasta hoy.
Si el autor eligió hablar de Palestina dibujando es porque es así como mejor se siente para manifestar sus sentimientos. Expone su propio sufrimiento como el del pueblo palestino después de las decenas de miles de muertos y destrucciones en Gaza como la extensión de las colonizaciones en Cisjordania a las que hemos asistido estos últimos años.
Hales no desea limitarse a exponer el sufrimiento del pueblo palestino. Nos ofrece simultáneamente a través de sus croquis apreciar las bellezas del entorno arquitectónico que este se dotó a lo largo de la historia.
Nos recuerda que la publicación de todas esas bellezas no debe hacernos olvidar el sufrimiento de los palestinos pero que, al contrario, constituyen una fuente de apoyo en la que encuentran su fuerza para enfrentar la adversidad.
La simbiosis humanista que sintetiza Hales de su descendencia directa de abuelos provenientes de Palestina, de su formación universitaria como arquitecto y de su militancia política de resistente a la dictadura y luego de su trayectoria parlamentaria y como embajador de la Concertación se destila en las páginas de este libro. Nos hace compartir su sentir al mismo tiempo que consolida nuestra empatía por su pueblo.
Patricio Hales logra su objetivo con este libro y sus lectores no solo agregamos un libro “empastado”, como dice el otro, a nuestra biblioteca, sino un ejemplar de aquellos que la enriquecen, importándonos un comino que “no haya logrado generar ningún empleo”.
De lo que sí estamos seguros es que será parte de aquellos libros que nos invitan a volver a hojearlos de tiempo en tiempo y de poder mostrarlo a nuestros amigos cuando nos visitan.

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