Chile

LOS PROBLEMAS AMBIENTALES EN CHILE

Huasco, zona de « sacrificio » (Foto: Claudia Pool)

Gabriel Boric, elegido nuevo presidente de Chile el 19 de diciembre, asumió el mando el 11 de marzo. Su gobierno  tiene múltiples desafíos: la inmigración, la seguridad, la gestión de la pandemia, las reividicaciones del pueblo mapuche son algunos, pero el más importante es sentar las bases para un nuevo modelo de desarrollo para el siglo XXI, cuyo eje central sea una relación positiva con el medio ambiente.

Se espera que con el cambio de visión que representa el presidente Boric, sus decisione políticas y económicas transformen a la nación en un país más justo y sustentable. Es el único camino posible para Chile.

Su nuevo gobierno deberá hacer frente a desafíos ineludibles para que el país pueda adaptarse de mejor manera a los efectos del cambio climático que todo el mundo conoce, agravados en el c aso de Chile, por una gran sequía que el país sufre desde hace quince años.

Los científicos prevén para este 2022 otro año más de sequía e indican que cada día se hace más urgente avanzar en medidas concretas para optimizar el agua disponible y mejorar su distribución.

Sin embargo, no basta con priorizar un problema específico, como el agua, con toda la urgencia que ello significa ya que los problemas ambientales son múltiples.

Así lo indican las regiones del país calificadas como  »zonas de sacrificio », las principales son: Quintero-Puchuncaví, Coronel, Huasco, Mejillones, y Tocopilla donde el número de habitantes afectados sobrepasa las 200 000 personas.

El tema de fondo es la estructura del modelo de desarrollo y la institucionalidad ambiental.

A partir de esta realidad, es necesario que la nueva Constitución entregue normas para que la protección de la Naturaleza esté ligada a todos los ámbitos de desarrollo del país.

Ella debe fortalecer la institucionalidad ambiental para asegurar que los proyectos sean evaluados correctamente y así evitar escándalos como el protagonizado por la minera Dominga.

Los expertos insisten, puntualmente, en la importancia de que los proyectos forestales, agrícolas  y agropecuarios sean sometidos al Sistema de Evaluación Ambiental y que, por ejemplo,  la industria salmonera se retire de las áreas marinas protegidas.

Avanzar en la producción de energías renovables, pero sobre todo en su distribución es uno de los puntos importantes para lograr acelerar el proceso de descarbonización.

Pero no basta solo con cerrar las plantas a carbón, los habitantes de las zonas donde por décadas operaron esas empresas esperan que la transición hacia la energía limpia implique también la descontaminación de los suelos, del aire y el agua, así como mejoras en el sistema de salud que apunten a atender los impactos sufridos por la población.

 La nueva Carta Magna da la posibilidad de que la protección del medio ambiente se instale como un principio transversal a todos los ámbitos en los que se desarrolla el país y que el agua en particular se asegure como un bien común de uso público lo que, por el momento, no está garantizado.

Chile tiene, además, desafíos ambientales relacionados con nuestra estrategia de crecimiento, muchos agravados por la problemática ambiental global. Resulta urgente enfrentar la contaminación atmosférica local que ha provocado una mortalidad anual estimada en más de 4000 personas al año, la degradación de bosques y suelos, la pérdida masiva de biodiversidad, la gestión y tratamiento de residuos, los pasivos ambientales de la minería, el agotamiento y contaminación de las aguas, y el agotamiento de los recursos marinos y del borde costero, entre otros.

El modelo económico basado en las exportaciones, sobre todo de recursos naturales, ha generado un importante deterioro del medio ambiente en Chile, donde se destacan la deforestación y la desertificación galopantes y el deterioro de la calidad del aire que conocemos actualmente.

 Es evidente que la adopción de una nueva Constitución no podrá resolver todos los problemas de contaminación, Es el modelo económico neoliberal de depredación de los recursos naturales que debe ser remplazado por un sistema que respete los seres humanos y la naturaleza, al tiempo de disminuir asimismo las grandes desigualdades sociales que imperan en el país.

En este plano, la nueva sociedad debe tener como base los valores solidarios que desde 1973 han ido desapareciendo y transformando a los ciudadanos en meros consumidores y, sobre la base de estos, enfrentar y vencer el primer enemigo que es la ignorancia.

En este contexto, después del gran movimiento que culminó en la elección a la presidencia de la República de Gabriel Boric, han ido surgiendo expresiones que se cuestionan acerca de si este y su gobierno tendrán la voluntad política de realizar los cambios que el país necesita.

O será un simple administrador de los grupos económicos, verdaderos dueños del país, como ha sido el caso de todos los gobernantes que le han precedido desde la Dictadura.

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