Chile – Balance 9 meses

EN UN AMBIENTE DE MIERDA Y CON LA MORAL EN LOS ZAPATOS

Un ambiente de mierda, con la gente desanimada, deprimida y con muchos de los que hasta hace unos meses discutían, peleaban, iban a las manifestaciones o se rebelaban al menos a través de las redes sociales y que ahora “se fueron a la casa”, tal es el panorama con que nos describen la situación chilena actual, nuestros corresponsales kahuineros en el terreno.
Por supuesto hay razones, sobre todo después del 4 de septiembre. Más aún, que levante la mano, aquí o allá, el que no quedó empapado por el balde de agua fría que nos cayó encima y extinguió el ardor y la furia con que creímos y peleamos por el proyecto de Constitución elaborado por la Convención Constituyente.
En este contexto, resulta ilustrativa la discreción con que transcurrió en las altas esferas oficiales el primer aniversario de la elección de Nuestro Guía Supremo, joven, querido, amado y amarillo presidente (NGSQAAP).
Todo hace pensar entonces que los miembros de la Corte debieron escuchar los consejos de los consejeros, los informes de los informadores y estudiar las asesorías de los asesores, expertos todos en opinión pública, que les dieron cuenta del ambiente que señalábamos más arriba y que indicaban que el horno no estaba para bollos.
Y no es para menos, pues a nadie le gusta tener que tragarse por segunda vez el plato indigesto que ya le habían servido hace tres años, en ese fatídico 15 de noviembre, preparado por los mismos cocineros más otros que no estuvieron entonces pero que se incorporaron en el camino y con más o menos los mismos ingredientes podridos.
Más aún y, ya que hablamos en términos culinarios, esta nueva cocina auspiciada por nuestro Querido y Amado Cocinero Chef, aparece como la guinda que viene a coronar la torta de las metidas de pata, de los acomodos con la derecha, las medidas a contra pelo de los intereses populares o de los cambios que parecen tales y hechos para que todo siga igual.
En cuanto al ambiente deprimido que se vive, por cierto, a nadie le gusta caer en cuenta que se es cornudo. Pero tampoco se puede ignorar que para serlo se requiere una cierta vocación o una manifiesta voluntad para mirar hacia otro lado cuando la realidad salta a la vista.
Vocación de hace un año, para suponer que se retomaba el camino iniciado en 1970 e interrumpido por la dictadura cívico-militar, ignorando que aquel que en su delirio lo imaginaban como el continuador de Allende, había no sólo ayudado a salvar a Piñera arrinconado por la movilización popular, sino había votado la ley que criminalizó las manifestaciones.
Esa realidad que muchos quisieron ignorar, se manifiesta ahora en las promesas no cumplidas, como la refundación o al menos la restructuración y depuración de Carabineros y que ha culminado en la confirmación en sus cargos de jefes acusados por crímenes contra los DDHH y en la asignación de fondos para la lucha contra el crimen que, en tales circunstancias, pueden servir sólo para la represión o para alimentar la corrupción.
Eran esos, signos que podían hacer dudar de la voluntad de cumplir la promesa de solucionar la cuestión de los presos políticos y no dejarlos condenados y encerrados en medio de medidas administrativas para no implicarse y lavarse las manos.
Eran sin duda señales que anunciaban habría una continuidad en la política de represión del pueblo mapuche o de los estudiantes.
Eran alertas que vaticinaban que las AFP serían transformadas para que siguieran igual; que se dejaría derivar la cuestión del TPP-11 y la enajenación de la soberanía nacional que implica, para terminar firmándolo más tarde; que se iría cediendo terreno frente a la derecha en nombre de un consenso nacional, dejándole así la iniciativa política a esta.
Por cierto, y vaya como contrapunto, no todo es negativo. Es verdad que NGSQAAP ha introducido profundos cambios en la política chilena: dejó de lado la corbata; saluda con las manos en actitud de oración, como los indios de la India; se pone la mano en el lado del corazón cuando escucha el Himno Nacional, como los gringos y va en bicicleta a La Moneda.

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