Editorial

PORQUE SOMOS BIEN EDUCADOS, DEBEMOS ALGUNAS EXPLICACIONES

Más de un tirón de orejas de parte de algunos lectores, nos valió la ilustración de la portada de nuestro número 16, en que mostrábamos una caricatura de su Excelencia, nuestro bien amado, joven, dinámico y amarillo Presidente de la República de Chile con los pantalones en los tobillos.

En este mismo orden de cosas, también, pero en un tono más amistoso, nos han hecho notar que, desde hace ya más de un año, desde que iniciamos esta aventura kahuinera, no hemos cesado de poner en el banquillo a Su Excelencia, ignorando todo lo bueno que en este mismo periodo ha hecho por el país y la Humanidad.

No vamos a desmentir y, como dicen por ahí que la mejor defensa es el ataque, sólo diremos que es el propio bien amado, joven, dinámico y amarillo genio de Los Andes que nos pone en esta situación inconfortable.

Por convicción y doctrina, deberíamos estar dedicados a tiempo completo a pegarle a nuestro enemigo esencial que es la derecha en todas sus variantes.

Pero cada vez que estamos afilando nuestro verbo para darle, ahí se nos mete por delante nuestro Insigne Líder con una metida de pata o una de esas vueltas de carnero a las que nos tiene ya acostumbrados, viéndonos obligados a ocuparnos de él.

Sin ir más lejos, en este número habíamos decidido ignorarlo un tanto para ocuparnos de ese engendro que es el Comité de Expertos; pero ahí se nos metió por delante con la firma del TPP-11, el mismo que denunciaba incluso vestido con una camiseta alusiva.

Lo que queda claro es que, en esto de la firma, calculó muy bien la maniobra, pues aprovechó que los chilenos estaban preocupados por cuestiones tan importantes como los problemas de la Tonka o del Festival de Viña y el que nosotros estábamos por cerrar la edición, para pasar el gol.

En lo sucesivo y de todas maneras, para enmendar rumbos, recurriremos al concurso de los Boric’s Fan Club  que, con una pasión y entusiasmo sólo comparable a la de otrora los fans de Elvis Presley, The Beatles o el Pollo Fuentes, a través de las redes sociales nos informan todo el bien que Su Excelencia hace y ha hecho por Chile y la Humanidad.

Fue gracias a estos,  por ejemplo, que nos enteramos que fue él quien bajó el precio del dólar y el del barril de petróleo en el mercado internacional, lo que permitió pagar más barata la bencina, algo que seguramente nuestros lectores ya habrán notado cuando van a hacer las compras o al echar gasolina al auto.

También supimos que la violencia rural en la Araucanía disminuyó en un 43% y esto, seguramente en razón de una de las grandes metas cumplidas por el gobierno, y que nos señaló personalmente uno de estos fans, cual fue la detención de Héctor Llaitul.

Inspirados por estos admiradores y luego del cuestionamiento que nos han hecho nuestros lectores, es que hemos querido iniciar un proceso de investigación sobre la vida, pensamiento y obras del Idolo y, con todo el respeto que nos merecen, tenemos que decirle a sus fieles que, desgraciadamente, se han quedado cortos.

Han olvidado, por ejemplo, las acciones que fueron las suyas ya antes de ser electo Presidente de la República.

Se olvidaron de su participación en el “Acuerdo por la paz y la nueva Constitución” que le quitó vuelo a todos esos extremistas que no sólo habían sumido al país en una guerra, como lo denunció el presidente Piñera, sino además querían una Asamblea Constituyente los muy frescos.

 ¡No faltaba más!

Consecuente con esta postura, y para terminar con el caos y la guerra firmó en aquel momento la Ley Anti-barricadas para meter en la cárcel a todos los que andaban haciendo desórdenes en las calles.

Después, ya como mandatario, no ha variado en esta línea y junto a esa gran humanista que es la ministra Tohá, ha utilizado toda la pedagogía implementada por Carabineros de Chile para convencer, entre otros, a esos cabros liceanos que andan haciendo desórdenes por las calles, que es mejor que se dediquen a lo que es su deber: estudiar para ser útiles a la Patria.

Y ya que mencionamos a Carabineros de Chile, como no destacar su postura de defender y mantener tal cual, sin remplazar ni restructurar a esa gran institución, modelo por su historia de honestidad y  de humanismo.

En fin, si bien no nos corresponde a nosotros – troskistas, miristas, anarquistas, comeguaguas y ultrones,  el sugerir la conducta de los que admiran a nuestro mandatario, nos permitiremos pedirles con todo respeto que no se olviden de pregonar por el mundo sus acciones simples, pero que muestran la grandeza del gran estadista y hombre de izquierda:

Actos en el plano urbanístico, como la inauguración de la estatua de ese gran opositor al golpe de Estado, resistente contra la Dictadura y autor de ese principio universal del Derecho, cual es “La Justicia en la medida de los posible”, que fue Patricio Aylwin.

 También y, en este mismo plano, su apoyo a la iniciativa patrocinada entre otros por la alcaldesa de esa comuna popular de Las Condes, Evelyn Matthei, de borrar todo vestigio de la acción de las hordas de vándalos en la Plaza Baquedano, mal rebautizada de la Dignidad.

Todo esto, también sin olvidar que va a La Moneda en bicicleta, que se saca fotos con las viejitas de las poblaciones y que abraza a un viejo campesino en el Sur, hasta donde llegó para apagar los incendios y asegurar a los empresarios forestales que sólo regulará el saqueo de la riqueza forestal “a largo plazo”.

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