MUERTE DE POLICÍA EN CONCEPCIÓN, PRETEXTO PARA PEDIR QUE CARABINEROS ACTÚE AL MARGEN DE LA LEY

La muerte de un funcionario de Carabinero durante un operativo normal y corriente, el 12 de marzo en Concepción, en un hecho que puede considerarse inherente a los riesgos de un oficio peligroso, sirvió para que el Director General de Carabineros entrara en un terreno de deliberación que no le corresponde, lo que a la luz de diversos otros antecedentes, cuestiona sobre cuáles son en el fondo sus reales objetivos.
En la madrugada del domingo 12 de marzo último, cuando carabineros procedían a fiscalizar una botillería que funcionaba de manera irregular, debieron enfrentar a varias personas que estaban al interior y que se oponían a esta acción. Una de ellas huyó del local, subió a un automóvil con el que embistió a dos vehículos policiales y atropelló al cabo primero Alex Salazar que resultó gravemente herido.
En una inmediata reacción ante los hechos y cuando el policía estaba aún con vida, el general Yáñez declaró “Esto no va a ser un caso más…este es un caso que va abrir nuevamente el debate”.
Por supuesto y considerando que el general Yäñez no tiene facultades de vidente, él sabía que el debate se produciría pues fue el mismo quien lo inició inmediatamente después, sobrepasando con creces sus atribuciones legales, en una clara acción de deliberación, al tiempo de pronunciarse claramente por que Carabineros pudiese actuar al margen de la ley.
Luego de “invitar” a todos los parlamentarios a legislar para darle a Carabineros las herramientas para enfrentar a la delincuencia, requirió el que estos “puedan tener la certeza de que lo que van a hacer no va a ser cuestionado ni por el Ministerio Público ni por las autoridades, ni por nadie”.
La reacción de la ministra del Interior Carolina Tohá fue el mínimo de lo que podría haber hecho cualquier otro de su rango y función, es decir convocar inmediatamente al jefe policial para que al menos se explicara antes de aplicarle la sanción correspondiente a tal falta.
“El mensaje iba dirigido a mis carabineros. Quiero que ellos sepan que hay una agenda legislativa que lleva el Gobierno, y particularmente el ministerio del Interior, en la cual hay una serie de iniciativas que van y buscan mejorar estas inquietudes que yo plantee el día de ayer”, alegó Yánez, reconociendo que su expresión no había sido la más adecuada.
Lo que sin duda jugó en favor de Yáñez y que le evitó una sanción fue el hecho que coincidiendo con la reunión con la ministra Tohá se supo del fallecimiento del funcionario de Carabineros. Es fácil imaginar que, en tales circunstancias, habría sido muy mal recibido por la institución una tal actitud del gobierno.
No obstante, la reacción de la viuda del Carabinero que criticó en violentos términos al propio presidente Boric, aún con todas las consideraciones fáciles de entender en el caso de alguien que ha perdido trágicamente un ser querido, llamó la atención y no fueron pocos los que pensaron que fu tuvo influencias que orientaron su reacción y sus críticas palabras.
Finalmente, fue el propio general Yáñez que jugó un papel de intermediario y de apaciguador de la tensión entre la familia del cabo y la entidad de Carabineros con el gobierno, acompañando a la ministra Tohá, que representó a este último en los funerales del policía.
Como es fácil imaginar, el caso fue ampliamente explotado políticamente por la oposición que abrió un nuevo frente contra el Gobierno en una cuestión particularmente sensible para la sociedad chilena, como es el del gran aumento de la delincuencia y la inseguridad. Esto sobre la base de una interpretación mañosamente acomodada para presentar la muerte del carabinero, poco menos como responsabilidad directa del Gobierno.
En todo esto también llamó la atención la profusión de detalladas informaciones sobre la vida, pasión y muerte del policía y su inmediata calificación de mártir del deber y en defensa de la seguridad de la ciudadanía, por parte de la prensa, radio y TV, mucho más nutridas y profusas que las que merecieron los otros 12 funcionarios de la institución también muertos en actos de servicio desde 2022.
Sobre estas consideraciones vale entonces la pena de tener en cuenta la primera reacción del general Yáñez: “Esto no va a ser un caso más…este es un caso que va abrir nuevamente el debate”.. Y después, cuando alegó porque los carabineros “puedan tener la certeza de que lo que van a hacer no va a ser cuestionado ni por el Ministerio Público ni por las autoridades, ni por nadie”.
En medio de todo estoy cono contexto, también vale la pena mencionar lo señalado por un sinnúmero de informantes que, desde distintas regiones de Chile dicen haber notado una coincidente actitud de desidia de la parte de Carabineros en el cumplimiento de funciones policiales cotidianas, e incluso comentarios en círculos mas confidenciales del tipo: “Ya que criticaban tanto a los pacos, ahora arréglenselas solos y como puedan…”.
Cuando el general Yáñez alega para que los funcionarios de la institución que dirige no sean cuestionados por nadie, cabe la pena preguntarse hasta qué punto está abogando por sus propios intereses personales.
El general Ricardo Yáñez, General Director de Carabineros está cuestionado por las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas durante el estallido social de 2019, perpetradas por funcionarios bajo su mando, cuando se desempeñaba como director de Orden y Seguridad, por lo cual ha sido reiteradamente a declarar ante el Ministerio Público, a lo cual se ha negado en al menos cinco oportunidades.
A este respecto, en este mes de marzo, la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) envió a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional nuevos hechos e información, sobre las graves violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la Humanidad ocurridos durante el estallido social, en las cuales el general Yáñez aparece como uno de los protagonistas de primer orden.
Teniendo en cuenta esto último, no es difícil entender el interés del general Yáñez para que Carabineros no sea cuestionado por nadie…
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