MANIOBRAS MILITARES, LA GUERRA QUE LA PRIMERA POTENCIA ECONOMICA Y MILITAR DEL MUNDO PREPARA.
Por Luis Campos

A comienzos de diciembre último, una fragata francesa, le Chevalier Paul, zarpó desde Francia hacia el mar Báltico con el fin de hacer ejercicios con naves de otras potencias de la OTAN. Este ejercicio consistía en aproximarse, lo máximo posible, de las aguas territoriales rusas, a proximidad de Kaliningrado, con el fin de observar las reacciones de la marina y de la aviación del futuro adversario. Las maniobras de este tipo son regulares y han ido en aumento desde hace algunos años, como lo demuestra el ejercicio del mes de junio de 2022 denominado BALTOPS o BALTICAS 22 , donde participaron también naves de guerra suecas y finlandesas.
Simple coincidencia; dos meses más tarde, misteriosas explosiones destruyeron dos gaseoductos que, atravesando el mar Báltico, conectaban Rusia con el norte de Alemania.
Estos ejercicios hacen parte de una serie de presiones militares que los Estados Unidos y la mayor parte de los países de la Comunidad Europea han ejercido sobre Rusia, desde la época de la Unión Soviética y hasta hoy día. A esto se agrega la integración de los ex-países socialistas a la OTAN, organización militar vista por el Kremlin como una amenaza permanente para su país. Esta situación se ha agravado desde que, en 2014, Ucrania ha postulado a ella con el fin de ser uno de sus nuevos miembros.
Rusia también ha realizado maniobras militares en el mar Báltico, durante el verano pasado, con la participación de alrededor de 60 naves de guerra. Maniobras similares han tenido lugar en el mar Negro, en los océanos Pacífico y Ártico. Y entre el 15 y 19 de marzo China, Irán y Rusia realizaron maniobras navales conjuntas. Este ejercicio se denominó »Cinturón de Seguridad en el golfo de Omán ». Rusia realizó también otras maniobras en el océano Indico con Sudáfrica y China.
Hace ya un año el gobierno de Putin, con el falso pretexto de terminar con los movimientos nazis (en realidad bien minoritarios), reaccionó invadiendo Ucrania. De esta manera desencadenó una guerra de la cual hasta hoy no se vislumbra su término, pues la resistencia frente a tropas bien equipadas y entrenadas no estaba prevista en los cálculos de Moscú. Aparentemente se trató de una gran falla de sus servicios de espionaje. O bien se pensó que la invasión desencadenaría una crisis política interna que provocaría la destitución de Zelensky, remplazando su gobierno por uno pro ruso que accedería a las demandas de Putin.
Al parecer los militares rusos ignoraron la experiencia de la Alemania nazi que, entre los años 1941 y 1944, nunca logró terminar con la resistencia ucraniana, la cual continuó hasta los años cincuenta. Esta vez con la participación de elementos que luchaban contra el régimen soviético. Su término se produjo antes de la ejecución en 1957, en Hamburgo, de Stepan Bandera por agentes del KGB.
Estados Unidos ha reconocido que, con el cambio de régimen en 2014, habían sido enviados a Ucrania »consejeros militares » como le llaman a sus instructores, los cuales, abiertamente participaban en maniobras militares en dicho año. Su injerencia en sus asuntos de política interior nunca fue ocultada.
En el mar Negro también se conoce la presencia de naves norteamericanas calificadas como de »apoyo logístico », pero que tienen la misma finalidad que las de las maniobras que se realizan en el mar Báltico. Pero la guerra misma en Ucrania se está transformando en un verdadero banco de ensayo de armas cada vez más sofisticadas que recuerdan la Guerra Civil de España, donde Alemania, Italia y la Unión Soviética experimentaron sus últimas creaciones bélicas.
Recientemente en Rumania, cerca de la frontera sur-oeste de Ucrania y no lejos de las bases rusas de Tranistria, miles de militares norteamericanos, franceses , polacos y rumanos participaron en la operación llamada »Black Scorpion » destinada a unidades mecanizadas y blindadas con el fin de reforzar la »interoperabilidad » con las fuerzas aliadas en un escenario de combate de alta intensidad.
Putin nunca renunciará a los objetivos que persigue tras la invasión comenzada hace ya más de un año. El costo económico y humano es demasiado elevado para hacer marcha atrás. Públicamente no se conocen cifras exactas sobre la cantidad de muertos y heridos que el conflicto ha provocado entre las fuerzas rusas. Tampoco las bajas entre las tropas ucranianas. Poco se sabe del presupuesto ruso destinado al conflicto. Pero si se conoce el presupuesto militar global de Estados Unidos : 850 mil millones de dólares del cual, una buena parte es destinado al conflicto en Ucrania. Una parte de esta suma, sin duda más pequeña, la recibirá el estado de Filipinas, pues, la primera potencia económica y militar del mundo está negociando la ocupación de terrenos para la instalación de cuatro nuevas bases militares las que se agregarían a las cinco ya existentes en dicho país.
Se sabe que, en todo lugar del mundo donde se instalan bases militares de potencias occidentales, sobretodo en países en vías de desarrollo, surge la prostitución, como nueva economía. Lo peor es que, muchos militares, tienen una preferencia marcada por niñas de corta edad. Es lo que se califica hoy día como el fenómeno de la »pedocriminalidad ». Y las Filipinas no constituyen una excepción.
Otra grave secuela es la deportación de poblaciones en lugares estratégicos donde se proyectan instalar bases militares. El caso más conocido es el de las islas Chagos. Entre 1965 y 1973, el Gobierno Británico deportó a sus 1500 habitantes con el fin de instalar la base militar de Diego Suárez, la más importante de las bases militares norteamericanas del océano Indico. Desde allí despegaron los aviones que bombardearon Irak y Afganistán. El puerto es una base de submarinos de Estados Unidos equipados con armas nucleares.
El sistema capitalista no cesa de aumentar la crisis, alimentando los mecanismos que podrían llevar a una guerra como ya se vio dos veces en el siglo pasado, en 1914 y en 1939. Por el momento la guerra la hacen dos pueblos solamente, el ucraniano y el ruso, a los cuales nadie les preguntó si estaban de acuerdo en hacerse matar por intereses que no son los suyos, si no los de las oligarquías rusa y ucraniana, más los intereses económicos y geopolíticos de Rusia, pero sobretodo de las potencias occidentales.
Siguiendo con la situación en el lado del Pacífico, hace poco más de un mes , el presidente de Estados Unidos Biden recibió la visita del Primer Ministro de Japón, Kishida, para anunciar el reforzamiento de la alianza militar que liga a estos países.
Esta alianza está dirigida contra la China y Corea del Norte que representan, según Kishida, un desafío estratégico sin precedentes, y contra Rusia, igualmente, con costas bordeando el océano Pacifico. Los Estados Unidos van a reforzar su presencia en el archipiélago japonés, instalando una fuerza de intervención rápida, poderosamente armada, en Okinawa. Y, por supuesto, también en Taiwan, aliada de Estados Unidos y reivindicada por la China, alrededor de la cual las marinas rivales navegan permanentemente.
Por su parte, Japón va aumentar sus equipamientos militares, consagrando para ello un presupuesto de trescientos mil millones de euros por el período que va hasta 2027. Sus fuerzas armadas, denominadas de »autodefensa », creadas en la década de los años cincuenta, bajo estrecho control norteamericano, se están transformando cada vez más en un verdadero instrumento militar de una potencia aliada hoy de Estados Unidos.
El tratado de paz impuesto a Japón después de 1945 impedía que el país se dotara de porta-aviones, pero a partir de 2013, con la venia de Estados Unidos, su marina se ha equipado de dos porta-helicópteros que pronto serán transformados para ser capaces de recibir el avión de combate norteamericano F-35 que ya es un componente de la Fuerza Aérea japonesa. Sin duda, en algunos años más, como otras potencias navales, el país se dotará también de naves porta-drones.
Los gobiernos occidentales han condenado las maniobras conjuntas de las flotas chinas y rusas en el mar de China a comienzos de enero, Como han denunciado, también, las incursiones de aviones chinos en los cielos de Taiwan y los tiros regulares, voluntariamente perdidos en el mar, de misiles lanzados desde Corea del Norte.
El Japón hace parte, evidentemente, del frente anti ruso. Lo demuestra el hecho de que Kashida ha confirmado su apoyo a Biden, precisando que, dejar hacer a Rusia lo que ha hecho en Ucrania, sería crear un precedente. De esta manera se están configurando el esquema de quienes serán los componentes de los dos campos que se opondrían en un futuro conflicto bélico.

Fuentes consultadas :
Navires et Histoire.
Magazine 39/45
Marines Forces Navales
ct ext contexto y acción
eldiario.es
AP News
europapress.es
DW
Euronews
Prensa Latina
infoboe.com
sputniknews.lat
Swissinfo
hispantv.com
Aerojourna
Le Monde Diplomatique
Batailles Aériennes
DSI Defense et Sécurité Internationale
DelTech
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