ISRAEL, QUIEN JAMÁS RESPETÓ RESOLUCIONES DE LA ONU, AHORA CUESTIONA E INSULTA A SU SECRETARIO GENERAL

La ofensiva diplomática lanzada por Israel para justificar cada una de las acciones criminales contra los palestinos durante los 75 años de su existencia como Estado, llegó esta vez a niveles inéditos, cuando representantes del Estado hebreo se permitieron cuestionar e insultar al propio Secretario General de las Naciones, acusándolo de “cómplice del terrorismo.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), organismo internacional creado en 1945, con la piadosa misión de preservar al mundo de otra sangrienta hecatombe humana y material como fue la Segunda Guerra Mundial, creó, tres años más tarde, el Estado de Israel gracias a la presión de las potencias vencedoras.
En el fondo, prevaleció la voluntad de estas de reparar un crimen, como fue el genocidio perpetrado por la Alemania nazi, del cual habían sido sino cómplices, al menos observadores pasivos.
Pero, para reparar un crimen enorme, procedieron a una injusticia de igual o mayores proporciones, al despojar al pueblo palestino de buena parte de su territorio histórico, expulsando a sus habitantes de sus hogares y condenándolos al exilio y a ser eternamente refugiados.
Si bien el organismo permitió la creación de Israel en tanto nuevo Estado, este ha desconocido y simplemente violado, al menos 26 de las resoluciones de las Naciones Unidas que le han concernido hasta el día de hoy, poniéndose así deliberada y reiteradamente al margen de la legalidad internacional.
Actualmente, utilizando métodos similares a los empleados en los ghetos por los verdugos nazis de su pueblo durante la Segunda Guerra Mundial, Israel ha aislado y privado de las necesidades elementales para la vida – agua, electricidad, combustibles, comunicaciones, abastecimientos – a más de dos millones de habitantes de Gaza, mientras descarga toda la fuerza de su potencia militar contra la población civil.
Esta acción, calificada incluso por personalidades israelíes, de genocidio y de crimen contra la Humanidad, el gobierno de Israel quiere desarrollarla de tal manera que trascienda lo menos posible para así asegurarse una vez de una impunidad.
Durante la sesión del Consejo de seguridad del 24 de octubre, el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres, lanzó un llamado para una tregua humanitaria a fin de evitar aumentar las ya enormes cifras de víctimas civiles en la Franja de Gaza, como consecuencia de los bombardeos por parte de Israel.
En ese contexto, previamente el Secretario General de la ONU evocó algunas evidencias históricas en un estilo muy imparcial y moderado.
“Es importante reconocer asimismo que los ataques del Hamas no se llegaron de la nada. El pueblo palestino está sometido a 56 años de ocupación asfixiante. Han visto sus tierras sometidas a la violencia, siendo progresivamente devoradas por las colonias, sus habitantes desplazados y sus casas destruidas…”, dijo Guterres.
Luego, en un análisis equilibrado del conflicto actual señaló: “Las acusaciones que hace el pueblo palestino no pueden justificar los espantosos ataques del Hamas. Y esos ataques espantosos no pueden justificar el castigo colectivo contra el pueblo palestino”.
En este mismo sentido, Guterres insistió. “Seamos claros. Ninguna parte en un conflicto armado está por encima del derecho internacional humanitario. Nada puede justificar que deliberadamente se mate, hiera o secuestre a civiles, o que se lancen cohetes contra objetivos civiles…”
Nada más que esta moderada evocación de la historia colonial de Israel y su actual política de apartheid, fue más que suficiente para provocar una airada reacción de la representación diplomática del Estado hebreo y luego, del propio ministro de Relaciones Exteriores israelí, Eli Cohen.
El representante permanente de Israel ante la ONU, Gilad Erdan, anunció inmediatamente que su país revisaría el conjunto de sus relaciones con las Naciones Unidas y que, desde ya, suspendía la entrega de visas para los funcionarios del organismo internacional.
Poco más tarde, Erdan reclamaba la renuncia de Antonio Guterres a su cargo de Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, donde participan 193 Estados de todo el mundo.
Guterres manifestó estar “conmocionado” por la manera como algunos habían tergiversado sus declaraciones de la víspera con respecto al Hamas, insistiendo en que en estas habían condenado sin equívocos los actos del Hamas en Israel “horribles y sin precedentes”.
“Estoy conmocionado por las tergiversaciones de algunas de mis declaraciones de ayer en el Consejo de Seguridad, como si estuviera justificando actos de terrorismo por parte de Hamás”, señaló hoy António Guterres.
En una declaración informal a la entrada del Consejo de Seguridad, Guterres recordó que en sus declaraciones de ayer había “condenado inequívocamente los actos de terror de Hamás en Israel, horribles y sin precedentes”, y que “nada puede justificar el asesinato deliberado, el secuestro de civiles ni el lanzamiento de cohetes contra objetivos civiles”. Y aunque volvió a recordar “los agravios del pueblo palestino”, inmediatamente añadió que “no pueden justificar los atroces ataques de Hamás”.
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