PINOCHET DESCLASIFICADO
Por Sergio Zamora

Paradójicamente y en lo que podría parecer un contrasentido, los elementos para conocer y comprender cabalmente la gran tragedia de la historia reciente de Chile en torno al gobierno del presidente Salvador Allende, antes, durante y después, sólo pueden encontrarse en los archivos desclasificados del gobierno de Estados Unidos y no en fuentes militares o de los sucesivos gobiernos chilenos.
En este sentido, no cabe más que agradecer el trabajo realizado por Peter Kornbluh, quien, basándose en el estudio de los archivos secretos de la CIA, el Departamento de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional, nos demuestra como la Casa Blanca intentó impedir la asunción de Salvador Allende a la Presidencia.
Asimismo, el papel clave jugado por el dueño del diario El Mercurio, Agustín Edwards y el asesinato del general Rene Schneider, uno de los tristes episodios de este intento.
Del mismo modo, el apoyo a la dictadura de Pinochet impulsado por el secretario de Estado Henry Kissinger, cerebro de la intervención en Chile, respaldo que continuó incluso después del asesinato ordenado por Pinochet del ministro chileno Orlando Letelier y de su secretaria Ronni Moffit, en Washington, en 1976.
En un libro anterior publicado en 2004 – Pinochet, los archivos secretos – Peter Kornbluh ya se había referido a la decisión obsesiva de Nixon de impulsar los planes de desestabilización del gobierno de Allende, el bloqueo invisible, la desestabilicen encubierta, las operaciones políticas, la acción de El Mercurio y, en fin, el proyecto militar.
Ahora, en Pinochet desclasificado, agrega información sobre la estrecha relación del gobierno de Estados Unidos y la dictadura chilena, sobre la Operación Condor, y sobre el ocaso del dictador y acerca del paso de la dictadura a la transición.
La primera parte del libro nos muestra en detalle las manipulaciones y las diferentes formas de ocultar la verdad de parte de Estados Unidos para impedir el triunfo en las elecciones de Salvador Allende, lo que logró en 1964, gracias al millonario apoyo a la Democracia Cristiana y su candidato Eduardo Frei. Luego, seis años más tarde, en 1970, para provocar el derrocamiento de Allende luego que este resultara electo presidente de la República.
A toda esta trama, Kornbluh agrega un nuevo antecedente hasta ahora poco conocido, como es el hecho que en el momento del golpe, tanto el Departamento de Estado como la CIA ya tenían planes de contingencia relativos al respaldo que prestaría Estados Unidos en caso de que la acción militar empezara a dar señales de fracaso.
Una vez instalada la dictadura militar, Kornbluh hace un triste balance de su acción estadounidense: “Durante diecisiete años de despiadada dictadura de los militares chilenos, estos serían responsables del asesinato –mediante torturas o ejecución y de la desaparición de unos 3.197 ciudadanos, a los que hay que sumar miles de victimas de brutales abusos, como la encarcelación arbitraria o el exilio forzoso, amén de la citada tortura y otras formas de terror estatal.”
Kornbluh entrega también inéditos detalles acerca del momento en que Pinochet pierde el plebiscito en 1989.
“A las 00:08 llegaron a La Moneda los integrantes de la Junta Militar – el general de la Fuerza Aérea Fernando Matthei, el general Rodolfo Stange, jefe de Carabineros; el general Humberto Gordon, representante del Ejercito, y el almirante José Merino”, según relata.
Luego del encuentro, en una calculada declaración que resultaría fundamental, Matthei hizo saber a los periodistas que, a su parecer, había ganado el “NO”, y que la Junta iba a deliberar a este respecto en esos momentos. Esta intervención, según informe de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), parecía “concebida de forma deliberada para limitar las opciones del general Pinochet”.
Los miembros de la Junta se reunieron poco antes de la una con Pinochet, a quien, según uno de ellos, el giro de los acontecimientos lo había dejado en un estado cercano a la apoplejía. “El presidente de Chile y comandante en jefe de su Ejército, Augusto Pinochet, estaba dispuesto a invalidar los resultados del plebiscito la noche del 5 de octubre”, informó la DIA.
Según precisaron los que asistieron a la reunión, Pinochet estaba “hecho una furia” e insistía en que la Junta Militar debía otorgarle poderes extraordinarios para hacer frente a la crisis de la derrota electoral. De hecho, tenía listo un documento para que lo autorizasen con sus respectivas firmas. (…)
“Pinochet habló de emplear estos poderes extraordinarios para hacer que las Fuerzas Armadas tomasen la capital. En ese momento, Matthei se puso de pie para hacerse oír y comunico a Pinochet que no tenía la menor intención de prestarse para tal cosa. (…) Había tenido su oportunidad en calidad de candidato oficial y había perdido. Entonces, Pinochet hizo la misma petición a los demás, pero todos la rechazaron”.
Por el momento, el epílogo es más o menos conocido.
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Pinochet desclasificado, Peter Kornbluh, Catalonia, Santiago de Chile, 2023.
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