Chile – COSENA

¿POR QUÉ INVOLUCRA A LOS COMANDANTES DE LAS FFAA
EN UN CONFLICTO QUE ES SOCIAL Y POLÍTICO?

COSENA – 5 de Febrero de 2024

En noviembre de 2019, en pleno estallido social, un tal Boric Gabriel, joven diputado de la generación política salida de los movimientos estudiantiles de 2011, se refería a la convocación del Cosena por el entonces presidente Sebastián Piñera y se preguntaba: ¿Por qué involucra a los comandantes en jefe de las FFAA en un conflicto que es social y político?
El 5 de febrero recién pasado, el mismo Gabriel Boric, convertido ahora en Presidente de la República, reunía al mismo organismo para enfrentar la grave crisis de seguridad que plantea el aumento descontrolado de la delincuencia.
Porque perdió la memoria (como el presidente de EEUU Joe Biden), porque se hizo el tonto o porque considera o no sabe que la seguridad ciudadana frente a la delincuencia es un problema político y social, es m´s que seguro que nuestro bienamado guía supremo no volvió a plantearse a él mismo lo que había preguntado a Piñera en 2019.
Veamos entonces qué es este Cosena, recurso supremo y especie de cortaplumas suizo,  que habría de servir como en 2019, para resolver la crisis social y política que enfrentaba el país y ahora el problema de la seguridad ciudadana.
El Cosena- Consejo de Seguridad Nacional- es un organismo asesor del Presidente de la República para abordar temas de seguridad nacional, creado durante la Dictadura a través de la Constitución de 1980, para mantener la influencia de las Fuerzas Armadas en las decisiones políticas del país.
Está compuesto por los presidentes de la República, del Senado, de la Cámara de Diputados, de la Corte Suprema y por los comandantes en jefe del Ejército de las tres ramas de las FFAA y por el general director de Carabineros, por el Contralor general de la República y, en casos especiales, por algunos ministros como el del Interior, Defensa o RREE.

Resulta evidente que el recurso del Gobierno de reunir un organismo de tanta importancia y significación institucional estaba destinado, cuando la situación ha llegado a un punto crítico, a impactar a la opinión pública y mostrarle que había un poder fuerte y dispuesto a enfrentar el peligro de la delincuencia.
Del mismo modo, enfrentar a la oposición de derecha quitándole y haciendo suyas las soluciones que en el caso esta propone, de “mano dura” y militarización de la sociedad.
Resultado de la reunión que se prolongó por dos horas fue lo que de antemano aparecía como una evidencia, es decir el consenso de que era inconveniente el despliegue de militares en zonas urbanas por una razón nada más técnica, como es la de no tener entrenamiento para el resguardo del orden público.
Fue el comandante en jefe del Ejército, general Javier Iturriaga quien planteó la inconveniencia de “desplegar a las Fuerzas Armadas en los barrios de las zonas urbanas, pero sí se puede colaborar resguardando perímetros al interior de los cuales actuará la policía”.
Sin embargo y después de esta observación del jefe militar, habría de quedar pendiente la pregunta de que por qué esta solución de “guerra” a la delincuencia estaba dirigida sólo contra las bandas que operan sobre todo en sectores urbanos modestos y no a quienes las generan y financian desde las grandes empresas delictuales creadas y desarrolladas al amparo del sistema económico y bancario.
Después de los resultados de esta reunión anunciada con bombos y platillos y como demostración de la voluntad de un presidente y un gobierno enérgicos e interesados en resolver los problemas que afectan a la ciudadanía, cabe preguntarse si por fin nuestro inefable, bienamado y joven guía supremo, comprendió que la delincuencia es también un problema social y político.
No es mucho pedir el revisar la historia de los últimos cincuenta años en nuestro país y ver, como la corrupción y la delincuencia y, dentro de esta el narcotráfico, crecieron y se desarrollaron al amparo y con el concurso de la Dictadura, prolongándose gracias al sistema impuesto por esta, actualizado y perfeccionado por los gobiernos que la sucedieron.
En este sistema económico y por ende social, donde las ganancias son el objetivo supremo más allá de los medios para lograrlas, el narcotráfico en particular y como ejemplo, con todas sus ramificaciones y consecuencias, no es más que un “emprendimiento” (como se dice ahora), como cualquier otro y con la ventaja de ser altamente rentable.
Del mismo modo, es el afán de ganancias sin límites y a cualquier precio del sistema neoliberal que ha generado la corrupción expresada en los casos “Milicogate”, “Pacogate”, “Caval”, “Convenios” o “Hermosilla”, quizás menos espectaculares que los “portonazos”, pero mucho más nefastos para la convivencia social y la democracia.
¿Por qué (y para qué) involucra a los comandantes en jefe de las FFAA en un conflicto que es social y político?

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