Francia – « Unión Rebelde en gira »

JÓVENES PROTAGONISTAS DE OCTUBRE DE 2019 EXPLICAN “LA SOCIEDAD EN QUE QUEREMOS VIVIR”

Cuando se es un joven que ya ha sobrepasado ampliamente los 70 y que se tiene como una de las marcas del orgullo el haber participado de aquel sueño que fueron los mil días de la Unidad Popular, el encontrar a otros jóvenes en este caso veinteañeros, que siguen en la misma parada, no queda más que, una vez más juntar las fuerzas que nos quedan, para seguir hasta que nos “dure la cuerda”.
Tal es la sensación que tuvimos al reunirnos en París con Víctor Chafreau y Eloísa González (“Elo”), participante, esta última, de las movilizaciones de los secundarios a partir de 2011 y protagonistas ambos en tanto dirigentes de las Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) , de las grandes jornadas que comenzaron en Chile el 18 de octubre de 2019.
Gonzalez y Chanfreau no vinieron a la capital francesa en tanto “veteranos” de una guerra del pasado, sino en tanto activos militantes del movimiento llamado Unidad Rebelde.
Esta organización, sobre la base de todas las experiencias, de las luchas que fueron las de sus mayores y las más cercanas, como el “mochilazo”, el “pingüinazo”, el estallido social y todas las acciones que le han seguido, plantean lo que ellos resumen en una idea que, a grandes rasgos definen entre otras, como el control comunitario.
Eloísa González explicó esta noción en un ejemplo, proponiendo el tema de la educación, que debe ser obligatoriamente garantizada por el Estado, pero en cuya gestión, la comunidad y las autoridades del territorio en la cual está inserto el establecimiento sean las que administren y decidan frente a los problemas y las situaciones propia y particulares.
Chanfreau completó la idea explicando se trataba de un proyecto que abarcaba todos los aspectos de la sociedad y para ello recordó el inicio por los estudiantes secundarios del movimiento que habría de masificarse a partir del 18 de octubre de 2019.
“Nos movilizamos no sólo como estudiantes y a pesar de que el alza del pasaje del metro no nos perjudicaba directamente, pues la tarifa rebajada que nos es propia no había variado. La idea fue entonces la de responder a una medida que afectaba a toda la clase trabajadora que es la que utiliza el Metro”, explicó.
En aquella ocasión, la respuesta de las autoridades fue el cierre de las líneas del metro lo que determinó el que los usuarios se viesen obligados a caminar por las calles, generando espontáneamente manifestaciones e intercambios que poco a poco fueron generando bajo distintas formas el masivo movimiento.
Según Chanfreau, de ahí surgieron propuestas frente al problema que se presentaba en torno al transporte, pero que derivó evidentemente en la búsqueda de soluciones para todo un conjunto de otras cuestiones prácticas y concretas y que, en cierto modo, estaban definiendo “la sociedad en que quisiéramos vivir”.
La organización territorial permitió entonces que tanto las acciones y manifestaciones se dieran no sólo en el centro de las ciudades, como fue el caso en la Plaza de la Dignidad en la capital, sino también en los barrios, en la preparación de ollas comunes o en guarderías autogestionadas, entre otras, según explicó
Las organizaciones y partidos políticos, que no habían tenido ninguna injerencia en esta situación derivaron este movimiento hacia la parte institucional y así nació el acuerdo “por la paz” del 15 de noviembre de 2019 que generaría luego el proceso constitucional, agregó.
Para el joven dirigente, el fracaso de este último se generó por ser percibido como una nueva expresión de lo tradicional sin representar las verdaderas demandas populares.
Según explicó luego, frente al sentimiento de derrota consecutivo al fracaso del proceso constitucional no está quedando más opción que crear una nueva alternativa, considerando la nueva realidad social derivada del sistema económico ultraliberal impuesto en Chile a partir de la dictadura.
Como ejemplo de este cambio, Chanfreau se refirió a un nuevo proletariado de los llamados pomposamente “pequeños emprendimientos”, pero que no son en general más que actividades de supervivencia, como el de las mujeres que venden sopaipillas en un caddy de supermercado o ropa usada en una vereda.
Según explicó, estos nuevos pobres enfrentan situaciones aún peores que las de lo que podría llamarse la clase obrera o el proletariado tradicional, sin posibilidades, por ejemplo, de optar a una vivienda digna y obligados a vivir en campamentos, sometidos a la nueva lacra que es la inseguridad generada por el narcotráfico.
“Es allí donde tenemos que estar presentes con un proyecto social distinto, un proyecto revolucionario” afirmó Víctor Chanfreau, nieto de Alfonso Chanfreau, militante del MIR, detenido desaparecido desde 1974 desde el local de la DINA de Londres 38.
Finalmente, sobre la posibilidad de un nuevo estallido social, fue Eloísa González que comentó: “Es posible porque los problemas siguen pendientes y porque hay un trabajo territorial que se ha desarrollado. La cuestión es ¿cuándo?”

El encuentro fue organizado por el Grupo de Asociaciones de Derechos Humanos en París : Association d’Ex Prisonniers Politiques Chiliens-France; Collectif Droits de l’Homme au Chili (France); Terre et Liberté Wallmapu; Collectif Parrainage Prisonniers Politiques de la Révolte Sociale au Chili ; Collectif International pour la Liberté de Mauricio Hernández Norambuena; Réseau International de Soutien aux Prisonniers Politiques au Chili (Riappech)

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