Chile – Negacionismo

EL NEGACIONISMO CLASISTA Y RACISTA DE LA DERECHA

Protesta en la Cámara de Diputados por justificación del Golpe de Estado de la derecha chilena

El negacionismo ahora actualizado, es decir el rechazar evidencias que prueban casos de graves violaciones de los Derechos Humanos en hechos ocurridos recientemente, cuando la realidad de aquellos cometidos durante la Dictadura cae por su propio peso, pareciera ser el último estandarte de sectores de la Derecha chilena, esa capaz de considerar que Pinochet era un humanista, incluso medio comunista.
¿Deliberada mala fe, escasas luces intelectuales o déficit neuronal? Difícilmente se podría encontrarse otras motivaciones para explicar esta postura, aún cuando no se puede dejar de ver el sesgo clasista y racista de la “gente linda”.
Está claro que después de los reiterados veredictos de la Justicia que dejan en evidencia los crímenes cometidos por los Krashnoff , Corbalán y otros pájaros de cuenta, resulta cada vez más difícil alegar en su favor.
Es por eso que, en esta negación o justificación para graves atentados contra los Derechos Humanos, han encontrado los mártires adecuados en la persona de los pacos que violaron, mataron, hirieron y mutilaron durante ese motín de los rotos que fue el estallido social de 2019 y que están siendo investigados o ya han sido condenados.
Símbolo de esta “cruzada” en la que figura (no podía ser menos) la diputada RN Camila Flores, es el ex capitán de Carabineros Patricio Maturana, declarado culpable y condenado a 12 años y seis meses de presidio por haber disparado al rostro de la actual senadora Fabiola Campillai, al margen de las manifestaciones en 2019.
La diputada Flores, reconocida entre sus pares por sus “luces intelectuales”, reiteró que la condena contra el ex paco era “injusta”, durante una visita a este en el centro penitenciario de Molina, en la región del Maule.
En esta misma línea, hace apenas una semana, la Fundación para el Progreso, organismo que reúne lo más rancio de los nostálgicos de la Dictadura, presentó el libro “Infamia” de un tal Javier Orrego, que pretende justificar el crimen de Maturana y cuestiona la decisión judicial que lo condenó.
En el caso de la senadora Fabiola Campillai y de la condena al capitán que la dejó ciega y gravemente mutilada, aparte de la tradicional postura negacionista de la Derecha, se puede perfilar claramente una actitud de revancha clasista y racista.
Según la lógica de los que ahora defienden al ex carabinero, su víctima, en este caso una mujer humilde, con un apellido de origen mapuche, debería haberse resignado, callado la boca y aceptado su suerte sin chistar.
El hecho que Fabiola Campillai no se haya resignado, haya luchado hasta conseguir justicia, logrado la condena de su agresor, más encima haya postulado y sido elegida senadora de la República con la más alta mayoría, cargo en el que se ha destacado, es algo insoportable para la Derecha y, a justo título, se podría pensar que defender al paco encarcelado es sólo un pretexto.
“Ay m’hijita, si ahora hasta las rotas y las indias están en el Senado de la República, ¿Adónde va este país?”

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