GOBIERNO ARRINCONADO EN EL TEMA DE LA SEGURIDAD Y REPITIENDO LAS FRACASADAS POLÍTICAS DE LA DERECHA

Para los que desde lejos seguimos la actualidad chilena desde países en que la crónica policial es una de las rúbricas menores de los medios como la TV, salvo cuando se trata de hechos muy excepcionales y espectaculares, llama la atención el lugar preponderante y los recursos y efectos técnicos utilizados en Chile para aumentar el impacto y espectacularidad de estos.
De este modo, vemos como aparece entre una de las cuestiones de primer interés el número de homicidios cometidos durante un periodo de tiempo, una semana, un mes, en comparación con otro lapso similar, en una especie de continuo ranking macabro.
Es en este contexto que, todos los canales de televisión aparecen en enconada competencia para destacar cualquier hecho delictual con una importante movilización de medios materiales y humanos en el terreno.
Desde allí, corresponsales que, a menudo evidencian un lenguaje impreciso, repetitivo y un vocabulario bastante elemental, presentan los aspectos más sórdidos del hecho, comentados en el estudio por animadores cuya prestancia física no siempre es acorde con el nivel intelectual que manifiestan, todo esto con un fondo sonoro destinado a crear tensión y ansiedad.
Sobre la base de un real e importante aumento de la criminalidad en Chile en los últimos diez años, los medios y, como se señalaba en particular, la televisión, están siendo así un factor de primer orden en cuanto a orientar la opinión pública para que una de las principales preocupaciones de esta sea la seguridad.
La utilización del miedo y la ansiedad de una sociedad para dominarla mejor no es algo que fue inventado ni analizado por primera vez en Chile, pero es evidente hasta ser grotesca, la manera como se utiliza y abusa de este mecanismo a través de medios, como la televisión, controlados todos por la clase social que gobierna alternativamente el país.
Es en este contexto que, frente al Gobierno, la Derecha chilena ha hecho del tema de la seguridad su caballo de batalla: a corto plazo, en la perspectiva de las próximas elecciones municipales y, a mediano término, para las presidenciales y como tema central de su programa de gobierno.
En el intervalo de una seguidilla de mesas de trabajo y reuniones político-jurídico-policiales con carácter de urgencia, Boric, con justa razón, ha argumentado que su gobierno es aquel que más ha enviado proyectos de seguridad al Congreso. Pero, por el contrario, absteniéndose de hacer un balance de los resultados.
De este modo, la Derecha ha conseguido arrinconar al Gobierno en un tema en que este no ha hecho más que repetir los métodos y formulas que ya habían fracasado durante la gestión de esta.
Sin analizar las causas estructurales y sociales de fondo que han generado la situación actual de desarrollo de la criminalidad y tal como lo ha hecho tradicionalmente la Derecha, el actual gobierno ha optado exclusivamente por la represión, con medidas de efecto más que eficaces, con el ejemplo más elocuente de fracaso en la Ley Nahin-Retamal.
Esto, sin contar con las propuestas de algunos iluminados de la coalición de gobierno, que no pierden oportunidad de manifestar que la solución está en declarar estados de excepción, con limitación de todas las libertades públicas y con la presencia masiva de militares en las calles.
En un plano ideal, la solución de este problema como de muchos otros, sólo puede obtenerse a través de un cambio estructural y revolucionario de la sociedad lo que, como ha quedado demostrado históricamente, no se obtiene por decreto, ni de la noche a la mañana, sino a través de un proceso de transformaciones sociales, económicas y políticas.
El problema es que para al menos iniciar este proceso, se necesita por sobre todo la voluntad política de hacerlo.
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