Editorial

¡ A LA MIERDA, LAS FIESTAS PATRIAS !

Por Fernando Fernández Flores

Consciente de que estoy corriendo el riesgo de que me digan por ahí “ahora te creí francé,  güeón traidor a la patsria” o “se te olvió güeón que soi shileno”, debo declarar solemnemente que esto de las llamadas fiestas patrias me rompe rotundamente los cojones.
Tal como ocurre para Navidad y Año Nuevo, desde comienzos de septiembre, me llegaron innumerables saludos deseándome “felices Fiestas Patrias”, lo que agradezco de todo corazón, porque a pesar de todo, estoy seguro era algo sinceros y cargado de buenas intenciones.
Por esto último y, más allá de mis consideraciones personales, es mi deseo que, en Chile, merced esta larga semana corrida de feriado y días “sándwiches”, hayan disfrutado, comido, tomado y hecho todo lo demás que es sabroso y, que el pebre haya sido para las empanadas y no el estado en que quedaron después de un accidente del tránsito.
En cuanto al efecto que me provoca este evento que se llama “fiestas patrias”, espero, aunque estoy casi seguro y sin modestia, que no soy el único afectado en mi intimidad glandular masculina por esta razón.
Como preámbulo y sobre todo desde un punto de vista histórico serio y no recogido de algún manual del estilo Frías Valenzuela, pocos aún se atreverían a aceptar honestamente lo que se ha pretendido hacernos creer, en cuanto a que la Primera Junta Nacional de Gobierno del 18 de septiembre de 1810 fue un acto soberano y de independencia.
Por el contrario, difícilmente podrá encontrarse mayor expresión de “lameculismo” hacia España, en ese momento la potencia colonial dominante, y para su rey cautivo de Napoleón, de parte de los ancestros ideológicos y morales de todos los que desde entonces han vendido y venden al mejor postor nuestro Chilito y sus riquezas.
Es así como sobre la base de una mentira y de un falseamiento de la historia se desarrollaron las nociones de “Patria “y “Chilenidad” que, cada año, podemos leer, escuchar y ver proyectadas hasta la saciedad durante todo este “mes (precisamente) de la Patria”.
Patria, asimilada a un patrioterismo chovinista, con celebraciones para las que, desde la escuela, nos idiotizaban haciéndonos saludar y venerar un trozo de género de colores y a marchar como militares, para que, sin duda llegado el momento, como en 1973, nos   habituáramos a vivir en un país transformado en cuartel, caminando por senderos de vida delimitados por piedras pintadas de blanco.
Patria, en nombre la cual, durante el mes que le es consagrado, se celebran las “glorias” del Ejército y las Fuerzas Armadas, es decir las 28 matanza de sus propios compatriotas, desde el asesinato del guerrillero Manuel Rodríguez, pasando por San Gregorio, Marusia y La Coruña, la Escuela Santa María de Iquique, Ranquil y Pampa Irigoin, hasta los 17 años de dictadura, entre otros.
Chilenidad una de cuyas máximas expresiones sería la cueca, ignorando que esta, según diversos expertos, tiene un origen lejano árabe-andaluz y en el baile peruano de la zamacueca derivado de la zamba, de influencia africana y criolla, es decir tan chilena como la cumbia, el rock, el bolero o el regatón que es lo que se ve bailar actual y habitualmente, incluso y más que nada durante las mismas “fiestas patrias”
Como si esto fuese poco, hay otra expresión consagrada de esta chilenidad, ese disfraz ridículo del huaso, que se pretende sería el atuendo chileno típico campesino, que es en realidad y más precisamente, el del terrateniente y del patrón de fundo (como si la mayoría fuesen estos) y, de ninguna manera del inquilino o del obrero agrícola.
En fin, como todo no ha de ser negativo, siempre queda la esperanza que otros que seguramente no llegaré a ver, declaren el “Dieciocho” como la verdadera “Fiesta nacional”, en honor al inicio de la liberación, al comienzo que marcó el inicio de una nueva época verdaderamente democrática, por supuesto sin desfiles militares, pero sí con miles de chilenos y chilenas ocupando las calles, celebrando, cantando y bailando, felices.
Se festejará entonces cada año el “Dieciocho”, pero de octubre.

Soyez le premier à commenter

Laisser un commentaire