LAS COMISIONES VALECH: LA MANIPULACIÓN Y EL OCULTAMIENTO DE LA MEMORIA POR PARTE DEL ESTADO DE CHILE.
Por Pedro Alejandro Matta

Un simple examen cronológico desnuda las mentiras, difundidas oficialmente como “preocupación por la privacidad de los declarantes” y reserva de sus testimonios como víctimas de prisión política y tortura:
La Comisión Valech 1 funcionó entre el 26 de septiembre de 2003 hasta el 28 de noviembre de 2004.
En ese periodo más de 27.000 personas fueron acreditadas como víctimas de prisión política y tortura.
A ninguna de esas 27.000 personas se les indicó que sus testimonios serían puestos bajo secreto por 50 años, y eso por la sencilla razón que la Ley 19.992 que determinó esa condición fue promulgada el 24 de diciembre de 2004, vale decir, un mes después que el trabajo de compilación de esas declaraciones había terminado.
La inmensa mayoría de quienes nos acercamos a declarar ante la Comisión Valech lo hicimos por un deber de Memoria, porque considerábamos que los ciudadanos chilenos debían tener acceso a conocer los métodos empleados por el terrorismo de estado que operó en Chile durante la dictadura.
Por lo tanto, que nuestras declaraciones fueran puestas bajo secreto sin preguntarnos es, en primer lugar una burda manipulación de datos, en segundo lugar una traición a los objetivos que se nos había informado tendría la Comision Valech, en tercer lugar un atentado a la Memoria del periodo y, por último un agravio y una violacion al derecho a la información por parte de la ciudadanía que no podrá acceder a ellas sino hasta el año 2054.
La decisión de poner bajo secreto esas declaraciones se tomó después que ellas habían sido compiladas, no antes, como se ha difundido por sujetos interesados.
En suma, se nos engañó y se cambiaron las condiciones, sin habérsenos consultado, respecto de la accesibilidad de nuestros testimonios.
Distinto es el caso de quienes declararon ante la Comisión Valech 2, que funcionó entre el 17 de febrero de 2010 hasta el 18 de agosto de 2011, compilando 10.000 nuevos casos de prisión política y tortura y, que sabian que sus testimonios estarían cubiertos por secreto por 50 años.
Por último, si la preocupación por la privacidad fuera efectiva, resulta contradictorio que la nómina de víctimas de prisión política y tortura es accesible, con nombres completos y números de cédulas de identidad, a través del portal de Instituto Nacional de Derechos Humanos, con lo cual se identifica a los declarantes pero se ocultan sus testimonios.
Pedro Alejandro Matta.
12 de septiembre de 2024.
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