ATAQUE ISRAELÍ CONTRA EL LÍBANO PARA DESVIAR LA ATENCIÓN DEL FRACASO DE LOS OBJETIVOS EN LA FRANJA DE GAZA

Después del genocidio en curso contra los palestinos en la franja de Gaza, de los asesinatos y ataques sistemáticos en Cisjordania ocupada, Israel lanzó una nueva agresión criminal ahora contra el Líbano, la que hasta el cierre de esta edición había dejado varios cientos de muertos por acciones terroristas y bombardeos aéreos contra objetivos civiles.
En lo que aparece como una maniobra para desviar la atención frente a la tremenda derrota estratégica para Israel que ha quedado en evidencia al cabo de un año de masacre de palestinos en la franja de Gaza, el gobierno de extrema derecha de Benjamin Netanyahu se ha embarcado así en una nueva aventura bélica en el Líbano.
A simple vista, el referirse como una derrota sufrida por Israel en Gaza puede parecer un total contrasentido cuando el número aproximados de muertos, hombres mujeres y niños palestinos, supera los 40 mil, los heridos un número aún mayor y cuando el territorio con todas sus instalaciones ha sido arrasado.
Sin embargo, al gran revés que significó para la seguridad israelí el ataque del 7 de octubre del año pasado, se agrega el fracaso del gobierno de Netanyahu en el cumplimiento de los objetivos que definió como respuesta, a saber, la aniquilación del movimiento Hamas y el rescate de los rehenes israelíes en poder de este.
Fracaso al que se agrega el que, como consecuencia del genocidio perpetrado en Gaza, Israel aparece ante la inmensa mayoría de la comunidad mundial, aparte el apoyo interesado de Estados Unidos y en parte de Europa, como un Estado responsable de graves crímenes contra la Humanidad y sujeto a sanciones de parte de la justicia internacional.
En el plano nacional, a las grandes manifestaciones de rechazo al proyecto de reforma del poder judicial que comenzaron en enero de 2023, considerada como una maniobra del propio Netanyahu para escapar a las acusaciones de corrupción que pesan en su contra, se han sucedido ahora otras, frente al fracaso en Gaza.
En este mes de septiembre y por dos semanas consecutivas, más de 800 mil personas manifestaron en la capital Tel Aviv, exigiendo haya negociaciones con el Hamas para conseguir la liberación de los rehenes aún están en poder del movimiento y luego que se conociera de la muerte de seis de ellos , cuyos cadáveres fueron encontrados en los túneles de Gaza,
El impacto emocional que provocó el conocimiento de la muerte de los rehenes, mucho más que las de decenas de miles de víctimas palestinas en Gaza, puede entenderse en relación con una tradición de origen bíblico cual es la obligación de actuar para liberar a todo judío que se encuentra cautivo.
En una tentativa por eludir su fracaso frente a esta obligación moral, el gobierno israelí desencadenó primero operaciones militares en Cisjordania, en las ciudades de Yenin, Tulkarem, Nablús Y Tubas, y en campamentos de refugiados vecinos, matando al menos a 16 personas, algunos de cuyos cadáveres fueron lanzados por los soldados desde la azotea de un edificio.
Ahora, el motivo aludido para atacar en el Líbano es asegurar el retorno a sus hogares de unos 60 mil habitantes de localidades del norte, desplazadas luego de las operaciones militares iniciadas por el Hezbolah en la frontera, en solidaridad la población de Gaza.
De todas maneras, la ofensiva contra el Líbano no ha significado el cese de los bombardeos en la franja de Gaza donde la cifra de muertos supera los 41.500, además de las más de 90.000 personas que han resultado heridas y mutiladas y, cuando se estima que otros 10.000 desaparecidos se encuentran bajo los escombros.
Los bombardeos de los últimos días se han concentrado en el norte y centro de la franja, donde Israel considera crear una zona militar cerrada.
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