Internacional – Francia – Crisis

FRANCIA SUMIDA EN UNA GRAVE CRISIS POLÍTICA EN MEDIO DE MANIFESTACIONES DE GRAVE CRISIS MORAL

Francia, la patria de los Derechos Humanos (y sede de Le Kahuin de París), vivía en este diciembre, dos hechos que ilustran sensiblemente la crisis moral y política en que está culminando la acción de sus sucesivos gobiernos, de creciente corte neoliberal, que han ido minando el sistema de Estado social implementado al fin de la guerra.
Por una parte, está la censura por la Asamblea Nacional del primer ministro, Michel Barnier, hecho inédito desde hace 60 años, ocurrido apenas dos meses después de ser nombrado por el cuestionado y narcisista presidente Emmanuel Macron.
Por otra parte, en un hecho sin precedentes en la historia de Francia, el ex presidente de la República, Nicolas Sarkozy, fue condenado a tres años de prisión, uno de los cuales deberá ser cumplido bajo forma de arresto domiciliario y porte de un brazalete electrónico en el tobillo.
 En el primer hecho, la crisis se manifestó a comienzos de junio de 2024, en ocasión de las elecciones europeas, cuando las fuerzas de apoyo al presidente Macron sufrieron una estruendosa derrota, al tiempo que el partido neofascista Reagrupación Nacional (RN) aumentó notablemente su representación.
Emmanuel Macron fue electo en 2017 y reelecto en 2022, presentándose como la única alternativa al neofascista RN y a su candidata Marine Le Pen.
El resultado de los comicios europeos apareció así como un elemento más, sino el más significativo. del negativo balance de su gestión presidencial.
Enfrentado a esta coyuntura y conforme a sus prerrogativas, Macron decidió disolver la Asamblea Nacional y llamar a nuevas elecciones parlamentarias, “para que sea el pueblo quien decida”, según sus propias palabras.
Y “la decisión del pueblo” no pudo ser más elocuente, pues las fuerzas políticas de apoyo al monarca Macron quedaron relegadas al tercer lugar, detrás de la ultraderechista RN, en comicios donde obtuvo la primera mayoría la coalición de izquierdas del Nuevo Frente Popular (NFP).
 integrada por el movimiento de la Francia Insumisa (LFI) el partido Socialista (PS), partido Comunista (PC) Ecologistas y Nuevo Partido Anticapitalista, el NFP obtuvo la primera mayoría, desplazando incluso al neofascista RN.
De acuerdo con la Constitución francesa, el presidente de la República debe nombrar al Primer ministro y jefe del gobierno en relación con el partido o la coalición que haya obtenido la primera mayoría en el parlamento.
Como ya había sido el caso en otras situaciones, el monarca Macron ignoró completamente esta norma y, nombró como primer ministro a un personaje de una de las fuerzas más definitivamente rechazadas en las urnas, pero que le convenía, el que, por las circunstancias y los hechos, quedó sometido a las presiones de…. la extrema derecha y de RN.
Como era fácil imaginar, a principios de noviembre, encargado de llevar adelante una política que ya había fracasado y que había sido rechazada en las urnas, Michel Barnier el elegido a contrapelo por el monarca Macron, fue destituido de su cargo por amplia votación de la Asamblea Nacional.
Frente a las circunstancias, Macron, después de tratar inútilmente de romper la unidad del Nuevo Frente Popular, tentando sobre todo a los “socios listos” (como los de Chile), terminó nombrando una vez más a un primer ministro a su conveniencia, en la persona de uno de esos personajes de la política que actúan sólo a la espera de recibir algo que les caiga.
A François Bayrou, como se llama el último primer ministro, nadie le da mucho tiempo en su cargo y la imagen que proyecta es la de un comodín para proteger por un tiempo también difícil de prever, la permanencia en el cargo del narcisista presidente Emmanuel Macron.
En cuanto al otro personaje de esta serie, el ex presidente Nicolas Sarkozy, sus encuentros con la justicia no han terminado con su condena a tres años de prisión por corrupción.


Esta imagen que circuló por las redes sociales en Francia ironiza sobre la suerte del ex presidente Nicolas Sarkozy, condenado a tres años de prisión y a llevar durante un año y por el tiempo de su asignación a residencia, un brazalete electrónico.
La imagen hace alusión a la propensión de Sarkozy a hacer ostentación de objetos de lujo, en este caso en referencia a sus relojes de grandes marcas y al hecho de calzar habitualmente zapatos con tacones altos para disimular su escasa estatura.

A partir del 6 de y el 10 de abril próximos, debe presentarse ante el tribunal en lo criminal de París para responder a las acusaciones de corrupción, asociación criminal, aprovechamiento de desfalco de fondos públicos y financiamiento ilegal de campaña electoral.
En este capítulo de las aventuras judiciales del ex presidente francés, la factura puede resultar particularmente pesada, pues existen numerosos indicios que señalan recibió dinero, en este caso de una potencia extranjera considerada como una dictadura, para financiar su campaña presidencial.

Soyez le premier à commenter

Laisser un commentaire