EX JESUITA LUIS GARCÍA-HUIDOBRO LIBERADO DESPUÉS DE 6 MESES EN PRISIÓN: PARA QUE APRENDA A NO ANDAR POR AHÍ DEFENDIENDO « INDIOS« …

Después de pasar seis meses en prisión preventiva, el ex seminarista jesuita Luis García-Huidobro, imputado por un ataque incendiario ocurrido en Carahue en octubre de 2021, fue dejado en libertad, cuando la fiscalía que llevaba el caso reconoció no tenía pruebas suficientes para acusarlo y luego que el principal testigo de cargo echó pié atrás en sus declaraciones.
El desenlace de este caso, los antecedentes que fueron conociéndose durante la investigación y el contexto de reivindicaciones mapuches en que se dio, plantean la interrogante sobre las verdaderas razones que determinaron la prisión de García-Huidobro.
Por su trayectoria desde que era novicio jesuita y participó en la Pastoral Mapuche de Santiago y luego en la misión pastoral de Anillén en Tirúa, por sus escritos en defensa del pueblo mapuche y sus líderes, en la revista Mensaje de la orden y otros medios, García-Huidobro, si bien no había sido ordenado y nunca lo fue, comenzó a ser conocido como “el cura de las causas mapuches”.
Conocido ya como tal, en diciembre de 2013, García-Huidobro fue detenido por primera vez en Angol, durante una manifestación de protesta al comenzar el juicio del dirigente de la comunidad Winkul Mapu, Daniel Melinao, liberado después de toda culpa en la muerte de un carabinero.
Como es fácil imaginar, el hecho de que un joven de buena familia, educado en uno de los mejores colegios de Santiago e iniciado en la vía de sacerdocio católico comenzara a defender a los indios, significaba un pésimo ejemplo.
Como si esto fuese poco, frente al llamado a entrar en el buen camino e integrarse a los programas regionales de la Iglesia, en febrero de 2014, García-Huidobro renunció definitivamente al noviciado.
Por supuesto, nada que ver con el nuevo mal ejemplo que estaba dando, tres meses después fue detenido por conducir contra el tránsito y los carabineros que, cuando quiere encontrar siempre encuentran, hallaron en el vehículo un nutrido arsenal consistente en una escopeta y dos cartuchos, lo que le valió una condena de libertad bajo control.
En marzo de este año el ex novicio, que trabajaba como profesor de una escuela y un Centro de Formación Técnica en Tirúa, fue detenido, imputado por los delitos de incendio y robo con intimidación por un hecho ocurrido en Carahue el 25 de octubre de 2021, cuando unos treinta encapuchados quemaron una docena de cabañas, una bodega, cinco camiones y otros tres vehículos.
Principales argumentos de la imputación, las declaraciones de una de las víctimas que, como testigo protegido (anónimo) aseguró haber reconocido a García-Huidobro durante los hechos, y un informe policial que señalaba que en ese momento el ex novicio no registraba ninguna actividad en las redes sociales, como era su costumbre.
Sin embargo, este mismo testigo clave declaró en vídeos a través de redes sociales, en un canal de televisión y en un reportaje no haber visto el rostro de sus agresores, tal como lo señaló inicialmente ante Carabineros, en contradicción total con lo que había declarado luego ante la PDI.
La entrega de nuevos antecedentes por parte de la defensa, como cartolas bancarias y billetes de viaje que lo sitúan en Tirúa, no en Carahue; además de documentos enviados por WhatsApp y certificaciones notariales donde consta que existieron publicaciones del acusado en redes sociales, determinaron el 10 de octubre que García-Huidobro quedara asignado a residencia.
En una audiencia celebrada el 12 de diciembre, la fiscalía dio a conocer su decisión de no perseverar en el caso, aludiendo el “miedo” a participar en el juicio, que tendría el testigo protegido cuya declaración había determinado la prisión preventiva del ex jesuita, olvidando mencionar las pruebas de la coartada que dos meses antes habían sido reconocidas.
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