“LA VIDA DE MEDIO LADO”

Por Sergio Zamora
Esta novela, inspirada en la vida del escritor y poeta marrano Antonio Enríquez Gómez (1600-1663), tiene como personaje principal al poeta y dramaturgo Alonso de Mora huyendo de la Santa Inquisición, quien nos lleva a su exilio entre España, Portugal y Francia, haciéndonos participar de sus temores, cambio de nombre, de lugar y adoptando la pose del buen cristiano, pero sin abjurar en su interior de su fe judía.
Marrano, que según una de las teorías más aceptadas proviene del árabe « mḥārīn » o « mḥārān », que significa « excomulgado » o « proscripto » era el calificativo dado a partir del siglo XV a los judíos convertidos al catolicismo, pero que continuaban practicando su religión en secreto.
A pesar de que no es el tema de este libro, hay que señalar el hecho que los marranos también llegaron a Chile y, en la necesidad de conocer nuestro pasado histórico, como lo preconizaba el gran historiador Eric Hobsbawm, la lectura de esta novela ayudará a la comprensión de una parte de nuestro pasado que no se conoce bien o que simplemente es ignorado.
No es la pretensión de este artículo el darle a esta comunidad la importancia que quizás no tuvo en nuestra historia, pero como ignorante de esa realidad y conociendo en mi círculo de conocidos en Chile de la existencia de un par de miembros de esta comunidad, quizás no está demás echar una mirada a ese pasado.
A través de las observaciones y comentarios de Alonso, este libro, de una calidad cierta, nos abre una ventana a la vida lejana y misteriosa del siglo XVII y a la locura del fanatismo religioso que no se privaba en aplicar “el garrote vil” o de quemar a los herejes.
Pero al mismo tiempo, nos permite conocer en primera persona las creencias y vicisitudes de un marrano que observa su entorno con la acuidad del dramaturgo, escritor y poeta, con lo cual una vez en Francia, va a alimentar su producción literaria, no exenta de sátiras relativas a la Santa Inquisición.
Así con el autor, entramos a las tertulias de los poetas y dramaturgos en las bodegas, allí donde el arte literario se conjuga con el vino; o bien participamos en las tertulias del palacete de Rambouillet, dirigidas por Catherine de Vivonne, marquesa de Rambouillet, en donde a veces estaba presente incluso el cardenal Richelieu.
Particularmente angustiante y enriquecedor por la calidad de los argumentos es el debate entre un acusado, Miguel Rodríguez, y sus acusadores, como lo es también el episodio que viene luego del interrogatorio y que culmina en la hoguera, en medio del regocijo de la muchedumbre vociferante y de las autoridades religiosas
Como todo exiliado, que sueña volver en algún momento al lugar que dejó, aun al riesgo de perder su vida, Alonso de Mora vuelve a España, quizás engañándose a sí mismo, al creerse fuera de peligro, pero sin contar con la perseverancia de la Santa inquisición que no lo ha olvidado.
Años después, su hija recuerda: “Me costaba creer que Alonso de Mora, mi padre, el escritor, el poeta, el hombre de la mirada negra, ese invencible Quijote, estuviese muerto. Y mas me costaba creer que yaciera en una sepultura cristiana después de haberse doblegado. Un hombre con esa mirada muere, pero no se quiebra.”
Un libro existe gracias a la atención de dos personajes: el autor y el lector. Leer significa recrear la intimidad del autor, inmiscuirse en su pensamiento expresado en su escritura. Ello no es siempre fácil. Primero es necesario que el autor lo permita y posea la calidad necesaria para hacernos llegar su mensaje.
La escritura de Lanzaroti posee esa calidad de medio lado, que nos permite el acceso a un mundo desconocido para muchos, en donde a pesar de la amargura de la historia, la vida fluye como el agua de un manantial, capaz de apagar todas las hogueras.
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Mario Lanzaroti: La vida de medio lado. EditorialLas Tentaciones de Penélope, Santiago de Chile, 2022.
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