Chile – Estatua Piñera

DOS ALTERNATIVAS FRENTE AL PROYECTO DE UNA ESTATUA EN HONOR A PIÑERA

Existen en diversos lugares del mundo estatuas insólitas sobre las cuales no cabe más que preguntarse ¿cuál fue el motivo que el personaje representado tuvo para merecer el honor de perdurar en el tiempo con una imagen tan sólida como puede ser el bronce o la piedra?
Entre estos monumentos insólitos cabe señalar, por ejemplo, una estatua a las lombrices en la ciudad de Baltimore en el Estado de Maryland en Estados Unidos, el monumento al ratón en la Plaza de la Nación en Buenos Aires, o el monumento al conejo en Quebec, Canadá.
El perro de Hachiko, en la estación de Shibaya en Tokio, sin bien puede ser una estatua insólita, al menos, según dicen, rinde homenaje a la fidelidad de un perro que esperó a su amo hasta la muerte.
Y a propósito de monumentos insólitos, en Chile, el presidente del Senado José García Ruminot lanzó la idea de erigir una estatua en honor al ex presidente Sebastián Piñera en las inmediaciones del Palacio de la Moneda, con motivo del primer aniversario de su muerte, el 6 de febrero.
El problema es que lo que menos que se puede decir es que el personaje está lejos de provocar la unanimidad en su favor y, nada más que conocida la iniciativa y seguramente con justa razón, miles de voces surgieron para oponerse y condenar lo que hasta ahora no es más que una idea.
Conforme a su línea y a su filosofía, Le Kahuin de Paris no puede sino unir su concurso a dichas voces, pero, al mismo tiempo el oponernos a la erección de una estatua nos aparece como contradictorio con nuestro amor por el arte, en este caso la escultura.
Sometidos a tal angustioso dilema, una vez no es costumbre, queremos permitirnos proponer dos ideas alternativas que, de concretarse, irían en el sentido del homenaje al ex mandatario, serían sin duda aceptadas por los opositores a este y aliviarían nuestra conciencia.
La primera de estas ideas es la de instalar en el lugar que se había pensado para la estatua, un helicóptero, que podría ser uno de esos que alguna rama de las Fuerzas Armadas ha dado de baja, lo que evitaría gastos inútiles para el erario nacional.
Sin ser muy tonto, cualquiera podrá comprender que, como en toda obra de arte, hay un mensaje oculto o semi oculto, en este caso se trata de un homenaje al presidente Piñera.
La otra opción, mucho más neutra, sería la estatua de un gato de campo, con una placa donde se destacaría el amor por la naturaleza del ex mandatario y, en particular por este notable ejemplar de la fauna chilena que, según dicen, era su animal fetiche.

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