Valparaíso

Después del « Combate Naval » de Valparaíso, Arturo Prat podría pasar al olvido

Durante el mes de octubre de 2021 los medios de información audiovisuales, escritos y redes sociales cubrieron ampliamente lo que la posteridad conocerá, sin duda, como « el combate naval de Valparaíso ».

Nueva gesta heroica de la Armada de Chile que, sin duda, merecerá en el futuro un día feriado, una semana de desfiles de los colegios y luego de las fuerzas armadas, ofrendas florales, culminando con los aburridos discursos pronunciados con voz engolada para repetir las mismas tonteras del año anterior.

“La contienda es desigual”, repitió sin mucha imaginación un oficial, antes de atacar con gases lacrimógenos, escopetas de perdigones y tratar sin éxito de saltar al abordaje de los monitores armados con “elementos incendiarios y bombas de pinturas de los pescadores artesanales.

Así fue como la gloriosa Armada de Chile repelió este artero ataque protagonizada por hordas de pescadores artesanales llegados de un territorio extranjero (Quintero), que pretendían tomar por asalto e invadir el primer puerto de Chile, Joya del Pacífico, Patrimonio de la Unesco y “Pancho”, para los amigos.

Pero, ¿Quiénes son estos pescadores que invasores llegaban desde otro puerto?

En realidad, son los mismos que desde hacía varias decenas de años atracaban sus lanchas y desembarcaban sus productos en el molo de abrigo del puerto de Valparaíso. El mismo a proximidad del cual, en septiembre de 1973, se encontraba el Lebu, siniestra nave de prisión y tortura.

En esa fecha los marinos golpistas expulsaron a los pescadores trasladándolos al lugar llamado  »Muelle de la Sudamericana », el que antes del Golpe había sido un paseo público conocido como la Costanera. Desde entonces el lugar se llamó Caleta de la Sudamericana.

La totalidad de los recintos portuarios era gestionada por la estatal Empresa Portuaria de Chile (EMPORCHI) creada en 1960, la cual fue privatizada en 1998.

 La explotación del puerto se la adjudicó la compañía alemana ULTRAMAR dirigida por un personaje llamado von Appen.

La Empresa Portuaria Valparaíso (EPV), como se llamó la nueva empresa, decidió en 2013 la ampliación de los recintos portuarios a través del proyecto llamado Terminal 2, justo en el lugar de la caleta Sudamericana, la cual dejó así de existir el 30 de octubre de 2013 en virtud del Decreto Supremo 240.

Así fue como los pescadores fueron despojados de su historia y de su identidad.

Hubo negociaciones con los pescadores y el acuerdo fue que durante 8 años se instalarían en la caleta El Manzano de Quintero con la promesa del Gobierno de construirles un nuevo muelle en Valparaíso, donde pudieran instalarse de manera definitiva, promesa hasta hoy no cumplida.

Durante su permanencia en Quintero, varios pescadores enfermaron debido a las intoxicaciones a las que se vieron expuestos por vivir en una las zonas de sacrificio del país.

Por estas y otras razones, una vez cumplidos los y 8 años, sin poder seguir trabajando en esa localidad., optan por volver a Valparaíso. Sin ser escuchados en sus demandas, decidieron dar la pelea por una cuestión elemental de subsistencia:  al no disponer de una caleta no pueden pescar y si no pescan, no comen.

Durante el combate naval propiamente tal, no hubo heridos. Sólo daños materiales: cinco grandes neumáticos que sirven de defensa para atracar los buques de gran tamaño, los cuales fueron quemados.

Con este hecho, la Armada demuestra una vez estar al servicio de los grandes intereses económicos y no la soberanía marítima de Chile.

No son los pescadores de Valparaíso ahora, ni aquellos de Mehuin, al norte de Valdivia que se oponían en 2006 a la contaminación del mar por la planta de celulosa Celco, los que ponen en peligro la soberanía del país.

Son los cientos de grandes buques pesqueros japoneses, chinos y coreanos que vienen a destruir la fauna marítima de nuestro país, los que atentan cada día contra la soberanía de Chile.

Para ellos, la Armada de Chile no existe, pues está ocupada en reprimir a pescadores artesanales o asesinar mapuches en el Wallmapu.

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