Piñera se salvó en el Senado gracias a sistema de código de honor mafioso.

El código de honor que rige las relaciones dentro de una organización delictual tiene como uno de sus pilares la lealtad entre sus miembros, sin fallas y por sobre toda otra consideración legal o moral, con el objetivo de mantener el poder de que dispone la entidad mafiosa.
La actual Constitución que rige las relaciones dentro de la sociedad chilena fue elaborada dentro de este mismo espíritu de código de honor mafioso.
Su principal autor, el tristemente célebre Jaime Guzmán fue claro al explicar el espíritu de esta cuando afirmó que “la Constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría”.
Desde este punto de vista, la protección que le otorgaron a Piñera sus amigos en el Senado, al rechazar la acusación constitucional en su contra, es ni más ni menos que el respeto a la lealtad sin fallas, contra todo principio moral, que debe existir entre los miembros de la mafia.
Ejemplo también del sistema de protección mafioso según el principio enunciado por Guzmán fue el hecho que el Senado rechazó la acusación a pesar de que hubo una mayoría de parlamentarios que se pronunciaron a favor de esta, según el principio de los dos tercios necesarios para adoptar una moción.
Luego de conocer la decisión del Senado, Piñera reiteró su posición en el sentido que la acusación estaba basada “en hechos falsos, suposiciones o meras conjeturas y sin ningún fundamento”.
Piñera deliberadamente obvió así el hecho que la posición adoptada por la cámara alta tuvo como fundamento aspectos técnicos de funcionamiento y no el fondo de la cuestión, cual es el acto de corrupción en el que se ve implicado.
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