Chile – Apagón

QUE LA OBSCURIDAD DEL APAGÓN NO IMPIDA VER EL FONDO…

Por Claudio Jedlicki

El apagón generalizado que afectó a casi todo Chile puso una vez más en evidencia la necesidad que servicios tan importantes y estratégicos, como el suministro de electricidad, no pueden estar establecidos con el único fin de generar ganancias, en lugar de ser considerados como un servicio esencial para la comunidad.

En todo sistema eléctrico nacional se distinguen tres etapas: generación, transmisión y distribución.

 En mayo y agosto del año pasado, fueron fuertes temporales que provocaron interrupciones graves del servicio. La falla afectó a la distribución debido a la caída de árboles y postes de electricidad.

El apagón de febrero pasado se originó en la desconexión de la transmisión entre Vallenar y Coquimbo, generando en cascada una serie de otras interrupciones. El corte afectó una extensión desde la frontera con Perú hasta la región de Los Lagos.

La empresa responsable, ISA Interchile, filial de una multinacional colombiana, previno un par de horas antes que su sistema se había caído y que operaba sólo con el de respaldo. Este no tardó en descomponerse interrumpiendo el suministro.

El Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) no pudo contactar Transelec, que dispone de 80% de la transmisión ya que la comunicación hotline tambiénse había caído.

Habiendo perdido sus sistemas de control y comunicación, el CEN se vio impedido de permitir el relevo de otras generadoras eléctricas, tal como está previsto en el Plan de Recuperación de Servicios.

Si bien, ambas empresas de transmisión deberán responder por sus falencias, el CEN, órgano autónomo de derecho público, aparece como el principal responsable, pues son numerosas las fallas abisales en que incurrió: comenzando por no haber (o mal) revisado y verificado el buen funcionamiento de los redundantes, aquellos llamados a substituir los que dejan de funcionar.
 
Por otra parte, le cae también responsabilidad en la caída en las comunicaciones, en ausencia de baterías capaces de alimentar con electricidad el sistema hotline, para coordinar la reposición del servicio. A todo esto, se le agrega el reproche de haber solicitado la conexión con el sistema eléctrico argentino sin consultar al gobierno.

De todas maneras, más allá del CEN, lo que está en cuestión es el sistema eléctrico chileno.

Basado en una plétora de empresas privadas (67), donde la presencia estatal se limita a los órganos de regulación: la Comisión Nacional de Energía, la Superintendencia de Electricidad y Combustibles y el CEN.  Sistema este, concebido dogmáticamente, conforme al modelo neoliberal global, luego que Chilectra fuera desmantelada en 1982.

La paradójico y aún más pintoresco, es lo esquizofrénico de la situación. Es el hecho que varias de las empresas son extranjeras y en sus países de origen son públicas o semipúblicas. Para el dogma neoliberal ¡Aquí son eficientes porque son privadas, sin importarles que allá, de donde provienen, deberían ser ineficientes porque estatales o semiestatales!

En muchos países, incluso gobernados por liberales como es el caso de varios en Europa, los servicios básicos son proporcionados por empresas públicas o semipúblicas.

Generalmente se trata de monopolios u oligopolios y, por ende, hasta los estados más liberales admiten que hay que ejercer un control. Va de caja que este será tanto más eficaz y seguro si recae sobre el productor de los servicios.

Garantizar la calidad, la seguridad y el acceso de todos al servicio son imperativos que priman sobre la rentabilidad, sin por lo tanto desecharla, como lo es el privilegiar la reinversión, la extensión y el mejoramiento del servicio por sobre la distribución de utilidades y eventuales inversiones financieras. (1)

Es necesario centralizar en una gran empresa controlada por el Estado el conjunto de empresas sustituyéndose al despelote actual, lo que no impide que puedan buscarse asociaciones con sus actuales operantes.
Este imperativo se impone no solo para evitar los largos cortes que se han ocasionado en los últimos diez meses. Estos son susceptibles de reproducirse en un país sísmico y sensible al cambio climático. Se trata además de ir integrando mejor al sistema las energías renovables no convencionales que están llamadas a substituirse poco a poco las energías fósiles.

(1) Ver Le Kahuin de Paris Nº 36 (Septiembre de 2024)
« EL PAPEL DEL ESTADO EN LA TEORÍA ECONÓMICA NEOCLÁSICA »

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