Cultura – Libro

DE PAPUDO AL INFIERNO: AUTOBIOGRAFÍA DE
UN TORTURADOR ARREPENTIDO

Por Sergio Zamora

El libro sobre Andrés Valenzuela, alias “Papudo”, es un valioso documento histórico, pues nos permite conocer aún más sobre la acción criminal de los aparatos represivos de la dictadura de Pinochet, contadas desde “el interior” de la represión, gracias al relato hecho por un ex miembro del llamado Comando Conjunto.
Andrés Valenzuela fue el único agente de los servicios represivos de la dictadura que, estando en servicio activo, decide desertar después de una larga confesión con la periodista Mónica González y de entregar a la Vicaria de la Solidaridad informaciones sobre la estructura y las prácticas de exterminio implementadas por la organización secreta de la cual el formaba parte.
Así se puede conocer de manera superficial, pero no menos significativa, la relación de Andrés Valenzuela con algunos de los torturadores conocidos, tales como el “Wally” Fuentes, El Fanta Estay, o Edgard Ceballos Jones “Inspector Cabezas”, este último jefe operativo del Comando Conjunto.
A través de la descripción de su actividad como agente, es posible conocer el escabroso mundo de la tortura, el sufrimiento de los detenidos, y también lo banal de la vida de los ejecutores, quienes después de su actividad criminal volvían a sus hogares como cualquier trabajador del mundo normal.
Un capítulo particularmente impactante nos lleva a la participación de Andrés Valenzuela en el operativo dirigido por la CNI contra tres militantes del MIR, el 7 de septiembre de 1983, en calle Fuenteovejuna 1330, que ilustra bien el grado de impunidad con que actuaban los servicios represivos y también la falta de moral:
 “La calle está acordonada por otros cuarenta agentes: en total somos alrededor de ochenta. Ochenta contra tres (militantes del MIR). Un militar acciona la metralleta mientras otro pasa la cinta de municiones: mil tiros por minuto. Yo me mantengo a distancia. Detrás de un poste. A unos cincuenta metros de donde yo estoy, las ráfagas llueven sobre la casa, destrozan el muro, hacen reventar los vidrios de las ventanas en un estruendo del demonio. Las cortinas arden”. 
Y prosigue enseguida: “Las instalaciones eléctricas hacen cortocircuito lanzando destellos. Es el apocalipsis. Por altoparlantes uno de los oficiales de la CNI grita: “¡Ríndanse, están rodeados! ¡No tienen escapatoria!” Desde adentro de la casa una voz responde: “Nos rendimos”. La silueta de un hombre (Sergio Peña) aparece en el garaje, al fondo de pasillo. “Sal a la calle” Le gritan de nuevo. Con las manos en alto sale Sergio. Dos agentes corren hacia él. Con las manos en alto camina Sergio hacia la reja del antejardín; con las manos en alto para entregarse. Los dos agentes están ahora frente a él. Uno de ellos saca su arma y dispara. 
En su relato, Valenzuela precisa: “Se trata de Cobos. Rodrigo Cobos Manríquez; el Elefantito, mi amigo. El otro también dispara, pero no logro identificarlo. Con las manos en alto cae Sergio, tan sorprendido quizás como yo. Con las manos en alto lo veo caer, doblado hacia adelante”.
El asesinato de Sergio Peña impactó a Andrés Valenzuela: “No sabría decir que cambió en mi después de ese operativo. Tampoco sé cómo logré salir de esa especie de embrutecimiento en el que todos nosotros estábamos sumergidos. Fue un largo proceso. Las imágenes de torturas que había presenciado me volvían a la mente cuando menos me lo esperaba: al afeitarme, al tomar el bus, a abrir la puerta de un closet, al cerrar los ojos, exhausto sin poder dormir”.
Andrés Valenzuela decidió renunciar a su trabajo en la Fuerza Aérea, pero hará más que eso, decide ir a ver a una de las periodistas más famosas de Chile, Mónica González, a quien contara en detalle lo que ha sido su accionar como agente: “No puedo retenerme: escupo, vomito todo lo que sé.” 
El encuentro con Mónica González será el comienzo de una verdadera epopeya, en donde decenas de personas, periodistas, fotógrafos, y en particular los valientes funcionarios de la Vicaria de la Solidaridad, al riesgo de sus vidas, organizan una amplia red de ayuda para esconder y proteger a Valenzuela.
Después de confeccionarle una falsa identidad, gracias a la ayuda de un funcionario de Investigaciones, lo harán salir hacia la Argentina por Bariloche. De Argentina, después de un largo periplo se van a emplear en sacar Andrés Valenzuela hacia Europa, lo que felizmente lograrán, para finalmente obtener su refugio en Francia.
Años después, con el riesgo de perder su vida, Andrés Valenzuela volverá a Chile para declarar ante la justicia. Deberá enfrentar a sus antiguos colegas y en definitiva enfrentarse a sí mismo.: el antiguo torturador que trata de redimirse aportando a la verdad de lo que ocurrió en Chile.

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De Papudo al infierno-Autobiografía de Andrés Valenzuela Morales, Verónica Estay Stange, LOM ediciones, Chile, 2024.

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