Editorial – Chile Impresiones

CHILE: PAÍS EJEMPLO DE LIBERTAD Y DEMOCRACIA

Mesa de votación para la elección presidencial de 1915

Gracias a Dios y a los que a fines de los años 80 pactaron con la dictadura de Pinochet para llevar a cabo la transición sin que esto significara mayores trastornos en cuanto a la justicia (aplicada en la medida de lo posible) y al sistema económico ultraliberal impuesto a punta de balas, Chile es actualmente un país ejemplo de libertad y democracia.
Y qué mejor ejemplo de este privilegio que tiene nuestro país, en medio de tantas pobres naciones sometidas, que el hecho de que, a fines del presente año, una vez más y por novena vez después de la Dictadura, la ciudadanía chilena tendrá la ocasión de elegir libremente a aquel o a aquella que regirá los destinos del país durante los cuatro años siguientes.
Todo esto organizado y reglamentado por ley para que el día de la elección, cada chileno o chilena, se encuentre en la casilla secreta, frente al voto, a solas, nada más que con su conciencia, seguro de que nada ni nadie altere su decisión soberana expresada a través de algo tan simple como una raya vertical efectuada con el lápiz asignado para tal efecto.
Fue en 1958, mediante la Ley número 12.891 que se estableció el sistema de cédula única para las elecciones, con el fin de evitar toda presión y control sobre los ciudadanos de parte de intereses ajenos a su propia voluntad.
Efectivamente, antes de esta ley, eran los partidos políticos los que editaban sus propias cédulas de votación, las que eran depositadas en las urnas sin otro control oficial o estatal.
Es en esa época en que se hablaba de los “choclones”.
Era este un sistema organizado sobre todo por la Derecha, en que se entregaban las cédulas ya marcadas en favor del candidato de esta, con observadores que controlaban su depósito en las urnas, a cambio de lo cual el ciudadano recibía después, en la sede partidaria, una recompensa, en general una empanada y un vaso de vino.
Eran otros tiempos, sin duda más felices en que aquel que aceptaba que otros decidieran políticamente en su lugar recibía al menos una empanada y un trago. No como ahora, que ni siquiera eso.
El próximo 16 de noviembre y muy probablemente después, el 14 de diciembre, muchos chilenos irán a votar sin siquiera darse cuenta de que ya llevan una preferencia marcada, no en un voto entregado en la sede de un partido, sino grabada en lo más profundo de su cerebro, por la prensa, la radio y, sobre todo, la televisión.
Si se tiene en cuenta a quien pertenecen y quienes controlan estos medios de comunicación de masas, no es necesario explicar quienes tienen las mejores sino todas las posibilidades de ser electos y de controlar en su propio favor los destinos del país.
Gracias a Dios, a los que pactaron la transición y a los que han mantenido y perfeccionado el sistema económico y social impuesto por la Dictadura, Chile sigue siendo ejemplo de libertad y democracia.

¡Vamos entonces a votar a fin de año, que ni siquiera tendremos que darnos el trabajo de elegir, pues sin que nos demos cuenta, ya nos están diciendo como y por quien !

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