Internacional -Trump – Musk

TRUMP Y MUSK: UNA PAREJA DISPAREJA, PERO DE LA MISMA CALAÑA

Por Claudio JEDLICKI

Es una suerte para un columnista que sigue los asuntos internacionales para tratar, poder contar entre otros temas el de la Presidencia de EEUU, en  particularmente cuando se trata de vigilar las idas, venidas y vueltas, en fin, los recovecos, de un sujeto como Trump.
La eventual angustia de la página en blanco no hace parte de los posibles. Siempre hay algo nuevo, fuera de tiesto, hasta insólito, pero jamás inesperado.  
El último, la ruptura con Musk, nos cae de cajón.
Cuando empezaron a frecuentarse, después del atentado fallido a Trump que le lastimó la oreja, hubo una gran convergencia interrogativa. No si esta vez la amistad que recíprocamente se manifestaban era para durar, pero cuando intervendría la ruptura.
El pololeo duró varios meses hasta que el segundo lo pateara por infidelidad.
 La atracción recíproca obedecía a sentimientos que no lo eran para nada.
Entre el autócrata pretendiente a la magistratura suprema y el plutócrata multimillonario desbordante de dinero había un interés común latente: la necesidad de dinero para hacer campaña para uno y la de querer influir las decisiones futuras, anticipando la probable conquista del poder, de parte del otro.
El problema de esta convergencia de intereses que el magnate no percató, a pesar de la gran inteligencia que se atribuye, es la temporalidad pasajera que comportaba.
El plutócrata multimillonario no supo anticipar que el autócrata, una vez elegido, sin más necesidad de ayuda financiera, su ego casi enfermizo exigiría mostrarse sin que sombra alguna viniese a apocarlo.
Además, los acólitos que acompañaban a Trump desde su primer mandato y que habían preparado su vuelta al poder también se hartaron rápido del comportamiento de presidente bis asumido por Musk.
Se dejaron entrever entonces intereses divergentes previsibles en un conglomerado de corrientes donde el anarcocapitalismo difícilmente podía ser compatible con las tres otras: proteccionistas/populistas, neo-conservadores y bíblicos (Tea Party). Además, de ser totalmente atentatoria con los intereses particulares de Musk, comenzando por su empresa Tesla de fabricación de automóviles eléctricos.
Por lo demás, el desgranamiento del choclo trumpista no debería únicamente limitarse a este divorcio. Se empiezan a confrontar también contradicciones en otros frentes entre proteccionistas/populistas y el resto. Estas han surgido particularmente con la guerra que no dice su nombre entre Israel e Irán y las presiones que se ejercen para implicar a EEUU en tanto que beligerante.
Se manifiestan entre los neo-conservadores que se atienen a la tradición imperialista/intervencionista de EEUU junto a los bíblicos que pueden ser más ultra sionistas que muchos israelíes contra el aislacionismo preconizado por los populistas.
Estos últimos recuerdan slogans como MAGA, Make America Great Again, (Hagamos América Grande Otra vez), o America First que encarnaron la candidatura Trump en contradicción total con una eventual participación en la guerra junto a Israel.
Resulta de estos despelotes un presidente que temporiza, procrastina, se echa p’atrás” lo que le valió el apodo de TACO, « Trump Always Chickens Out »(Trump siempre “se echa p’atrás) que le dió el Financial Times.
Con individuos de tal calaña no hay donde estar serenos sabiendo la amplitud y gravedad de las consecuencias de las decisiones que pueden, o dejan, de tomar. En poco más de 200 días desde que asumió la presidencia los resultados están a la vista.
A nivel internacional lo que quedaba de estado de derecho fue pasado a llevar, se instaló una desconfianza generalizada apreciada a partir de indicadores económicos como la tasa de ahorro en aumento, la inversión y las perspectivas de crecimiento a la baja en numerosos países. Las guerras que se terminarían en menos de un día se prolongan y hasta otras nuevas aparecen.
Desgraciadamente hay un inmenso TACO en la vía del progreso de la humanidad.

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