DETRÁS DEL IDILIO ENTRE MILEI Y NETANYAHU, EEUU Y EL CONTROL DE LAS VÍAS MARÍTIMAS INTEROCEÁNICAS

La reciente imagen del serial killer, Benjamín Netanyahu, reunido con el loco Javier Milei y ojeando un mapa de Sudamérica, ha renovado con justa razón las interrogantes que plantea entre otros, el manifiesto y creciente interés “turístico” que está teniendo en Israel la Patagonia chilena y argentina.
Cada año son numerosos los jóvenes mochileros israelíes, recién salidos del servicio militar y a menudo de la guerra con algún país vecino, todos grandes aficionados a la fotografía de los paisajes y al croquis detallado de ríos, montañas, caminos, bosques y pueblos, que llegan hasta el extremo sur del continente sudamericano.
Este sano interés por la naturaleza ha sido interpretado por algunos como la puesta en práctica de un llamado Plan Andinia, supuesto proyecto que tiene su origen en la interpretación de proposiciones formuladas en 1897, durante el Congreso de Basilea, que dio nacimiento al movimiento sionista y, denunciada sobre todo por este mismo como complotista.
A modo de información, entre las proposiciones para la creación de un “hogar judío” en algún lugar del mundo, adelantadas en dicho congreso, figuraban, entre otras, el territorio de Uganda en África, la isla de Madagascar en el océano Índico, la Patagonia y el territorio de Palestina, siendo esta última, como lamentablemente se puede comprobar, la que fue adoptada.
En las circunstancias actuales, este Plan Andinia sería entonces una suerte de eventual plan alternativo en caso de un colapso en el Medio Oriente, hecho siempre negado por Israel.
Existen numerosos elementos para pensar que la existencia de este plan es una maniobra complotista de la ultraderecha civil y militar y de algunas formaciones neonazis y nacionalistas argentinas.
Pero también hay hechos que hacen dignas de crédito diversas alertas y elementos que difícilmente pueden ser considerados como casuales, y que hacen pensar más en una política bien organizada para adquirir terrenos y controlar territorios en la zona de la Patagonia, tanto chilena como argentina.
Entre estos elementos está el ejemplo de la empresa estatal israelí Mekorot que gestiona sistema de agua en sur argentino lo que significa el control de importantes recursos hídricos como pueden ser los glaciares.
Del mismo modo, el que empresarios, como el judeo-británico Joe Lewis que posee 14.000 hectáreas en Lago Escondido, con reservas de agua dulce, corredores estratégicos y hasta un aeródromo privado.
En cuanto a los numerosos mochileros ex soldados israelíes, según numerosos testimonios e incluso informaciones no oficiales de militares chilenos, realizan trabajos de cartografía y de levantamientos topográficos de la zona.
En cuanto a otro hecho, aparentemente sin relación, como son los importantes incendios forestales en la zona patagónica, hay al menos un caso comprobado en las Torres del Paine, del siniestro provocado por uno de estos “mochileros”,.
No son pocos los que interpretan el que se produzcan estos siniestros para desvalorizar terrenos estratégicos y poderlos adquirir luego a menos costo.
En su reciente visita a Israel, Javier Milei que, entre otros tantos delirios, se ha convertido en un judío fanático y quiere aparecer poco menos como el Mesías que esperan los fieles de confesión israelita, manifestó una vez más el apoyo incondicional de su gobierno a la política genocida y belicista de Israel, en una alianza que supera lo meramente diplomático.
Con respecto a Estados Unidos y a la administración de Donald Trump, las manifestaciones de entrega y sumisión de Milei han alcanzado un nivel patético de ridiculez, lo que lo convierte en el peón dócil y fiel de los intereses conjugados de Washington y de Israel.
Todo esto se da en un contexto mundial de lucha de las grandes potencias por el dominio económico, dentro de la cual, entre otros aspectos, el transporte por vía marítima y por ende el control de las vías navegables, sobre todo de las interoceánicas, es esencial.
En este estado de cosas, en los últimos años, una de esas vías, como es el Estrecho de Magallanes, ha ido ganando mayor importancia en la medida que el otro pasaje entre el Atlántico y el Pacífico, cual es el Canal de Panamá, esta quedando saturado y perdiendo sus niveles debido al calentamiento climático, entre otros.
Al nivel estratégico mundial, el control de este pasaje por el extremo sur del continente sudamericano es un punto clave para cualquier potencia y es en este sentido es que Estados Unidos necesita por el momento de un faldero Milei para facilitarle la tarea.
De su lado Israel, enfrentado a algo que podría incluso significar una crisis existencial, como es el profundo quiebre moral y político en su interior y el repudio masivo a nivel internacional, en la Patagonia podría contar con la alternativa de una zona de repliegue, al menos parcial, pero suficiente para jugar el papel de avanzada de Estados Unidos que juega en el Medio Oriente.
Para eso y por ahora puede contar con Milei, parado en dos patas, tirando la lengua y moviendo la cola.
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