“ELECTIONS PIÈGE À CONS”

Hace cincuenta años, cuando recién había llegado a Francia donde aún vibraban los cantos, las consignas, los grafitis y los discursos del aún no lejano mayo del 68, sobre los afiches de campaña de la presidencial que tuvo lugar en aquel momento, a menudo aparecía un rayado que expresaba “Elections piège à cons”.
Dicho en buen chileno, esta consigna: “Elecciones, trampa para los huevones”, era algo que me chocaba profundamente pues pensaba que era una burla a un derecho que yo no tenía.
Viviendo en el extranjero la mayor parte de vida, una de mis grandes satisfacciones de exilio, esa condena que es a perpetuidad, fue cuando en 2017, por fin pude participar en la elección de autoridades en Chile.
Por fin me sentía y me sentí ciudadano formal de algún país, en este caso del mío de origen, con un derecho más allá del hecho de tener un pasaporte nacional.
Recordando aquel momento de exaltación, creo estar viviendo una paradoja, pues por decisión tan fundamentada como la que tomaba antes y cada vez que marqué mi preferencia en la cédula electoral, ahora, en las primarias oficialistas, ni siquiera me habré acercado al local de los sufragios ubicado en un suburbio elegante de París.
Además, y en toda lógica, hasta el momento y fuese cual fuese el resultado de esa primera etapa del proceso electoral chileno y, aprovechando que la obligación legal de votar no corre para los residentes en el extranjero, ya tengo programa hecho de vacaciones para el 16 de noviembre y el 14 de diciembre de este año.
Estoy plenamente consciente que esta decisión que proclamo a los cuatro vientos y hasta donde lleguen estas palabras me hará merecedor de un sinnúmero de epítetos, calificativos, etiquetas, términos y expresiones desagradables, motes, insultos, chuchadas, alusiones a mi pobre madre (QEPD) y otras yerbas.
Adelantándome a lo que es una de las principales acusaciones en casos como el mío, cual es el que no votar significa favorecer a la derecha y al fascismo que se perfila en el futuro chileno, creo que mi pobre abstención no significa ni la millonésima parte de lo que otros, mucho más importantes, notables y poderosos habrán hecho en favor de esto.
Por ejemplo, fueron votos que se agregaron a la derecha cuando se desvirtuó una de las más trascedentes movilizaciones populares de la historia de Chile, como fueron las de 2019, para meterla dentro de las normas e instituciones que, precisamente, esos millones de chilenos y chilenas querían echar abajo.
Sumar votos para la derecha y el fascismo ha sido el vestirse con un disfraz de progresismo social para llevar adelante una política dictada por la derecha, so pretexto que esta tiene mayoría en al Parlamento, para negociar y someterse a ella, en lugar de recurrir al poder que significan los millones que estuvieron movilizados justamente para derrotarla.
Por el contrario, leyes como las Nain-Retamal, “Anti-tomas”, de Estructura Crítica o de Aula Segura, herencia de Piñera y aplicada con entusiasmo por Boric, fueron los instrumentos para acallar esa fuerza renovadora, con el beneplácito y los aplausos de la derecha.
Mucho más que abstenerse, allanarle el camino al fascismo es tratar de engañar a los chilenos celebrando una reforma del sistema de pensiones que no es más que un subterfugio para aumentar las ganancias de las empresas que administran los fondos de los trabajadores.
Cabe entonces preguntarse si acaso alguno de los postulantes a la primaria y aquel que resulte ganador en esta puede ser una alternativa real y efectiva frente a la derecha, cuando todos han estado vinculados o han sido parte de un gobierno que se ha acomodado y se ha hecho cómplice de esta.
Pero cuidado: no se trata de adoptar la posición idiota del que dice “son todos iguales y me voy a mi casa”
También existe la posibilidad de que en la segunda vuelta de las elecciones (14 de diciembre) haya un enfrentamiento entre uno de los postulantes de la ultraderecha y uno de los progresistas designado en las primarias de junio.
Frente a eta opción del “mal menor” que, de todas maneras, seguirá siendo un mal y, en toda circunstancia, no hay mas alternativa que retomar y activar todas las iniciativas, reuniones, cabildos, encuentros, y todo lo que fue la esencia de las jornadas de 2019, para transformar esta fuerza en un hecho determinante en la marcha y los destinos del país.
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