Chile – Olor a banana

CHILE: TRANSICION A UNA REPUBLICA BANANERA – II

En el artículo anterior comenzamos a ver los elementos que hacen pensar en la deriva de lo que debía ser la  « copia feliz del Edén» para convertirse en una República Bananera. Hoy, abordamos otros aspectos.
Una república bananera hace referencia a un país pequeño, subdesarrollado, no serio, donde los excesos se desarrollan a todo nivel y donde las orientaciones no responden a ninguna ética.
¿ES CHILE UN PAÍS DESARROLLADO?
Nuestra «gran» nación, en tanto país “desarrollado”, desde 2010 forma parte de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), organización internacional neoliberal de 38 países. 
En un simple análisis de los índices que presenta nuestro país podemos constatar que Chile no es tan desarrollado como parece y que la abismante desigualdad existente, muestra a dos sociedades conviviendo en la misma “loca geografía”.
 La OCDE (*) obligó a uno de los gobiernos de la Concertación a implementar un poco «más de social» en sus políticas. Esto significó que el gobierno de turno «rociara» recursos que beneficiaron sólo a un sector social comprendiendo a mujeres y ancianos de escasos ingresos, quienes eran los más afectados por los estragos del modelo neoliberal.
Este “derroche”, fue muy limitado, pero hay que insistir que esta implementación fue bien un “tirón de orejas” de la OCDE. Ello no afectó los buenos índices macroeconómicos de la época.
Esta pretensión, por hacer figurar el país como una nación «desarrollada», como un país « moderno », es evidentemente excesiva.  Un ejemplo es el hecho de transformar el modelo arquitectural de Santiago, la capital, en una “copia feliz de Miami”, lo que ha traído como consecuencia la destrucción de monumentos y edificios coloniales antiguos en el viejo centro de la ciudad. El Chile moderno, es el «barrio alto » con sus “malls” y boutiques a lo gringo…
EDUCACION SUPERIOR
Al analizar el ámbito de la educación, según estudios realizados por Asesorías Técnicas de Comisiones Parlamentarias, los resultados mostraron que los aranceles promedio de las instituciones de estudios superiores crecieron en un porcentaje significativamente mayor (24,5%), comparado con la variación de los salarios, en el periodo 2010-2024.
Asimismo, otros estudios (David G Miranda para Ciper, junio 2025) han señalado que el actual sistema de financiamiento de la educación superior sigue profundizando las desigualdades entre las universidades, afectando negativamente en especial a las estatales de las regiones. 
Ya en 2014, Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, quien participó en el seminario internacional “Reforma Educacional: Reglas del juego para la inclusión y calidad”, organizado ese mismo año por la OCDE y el Ministerio de Educación de Chile, fue enfático en señalar que la educación había mejorado considerablemente, pero seguía estando lejos de los niveles de los países desarrollados y que la brecha de desigualdad en la educación crecía en lugar de reducirse.
A pesar de la implementación de algunas medidas, los sucesivos gobiernos civiles después de la dictadura se han negado a resolver, más no sea parcialmente, el grave problema del acceso a la educación. Otra muestra de la poca «seriedad» de un país «desarrollado».
RECURSOS NATURALES: COBRE – LITIO
En este ámbito, los yacimientos de cobre han sido vendidos «a precio de huevo » a las transnacionales, las cuales más tarde las revenden a precio multiplicado por 10 a14 veces su monto inicial de compra y peor aún, sin pagar impuestos o bien pagando impuestos irrisorios por la explotación.
Se ha comprobado que Codelco (Corporación del Cobre), ha debido pagar enormes montos para recuperar una parte de las acciones de las empresas en re-adquisición. Además, en los litigios internacionales donde Codelco ha participado, sus intereses no han sido defendidos por asesores jurídicos propios, ni por el Consejo de Defensa del Estado (CDE), sino por gabinetes relacionados con la parte contraria. Como fue señalado por el abogado Eduardo Contreras, exalcalde, ex diputado y exembajador en el pasado, « algo huele a banana ».
En estas últimas semanas se han conocido las transacciones efectuadas para la futura explotación del litio. En 2024, el ministro de Hacienda señaló que el Estado chileno es el propietario de los yacimientos, por ello es que este no se puede nacionalizar, pero la explotación será realizada no por una « Empresa Nacional del Litio » (idea inicial del actual gobierno), sino  por un consorcio público-privado « Codelco-SQM Litio » (Sociedad Química y Minera de Chile – Litio).
La SQM, empresa privada, era controlada por capitales chinos (Tianqi Litium Corporation) y Julio Ponce Lerou, yerno de Pinochet (control mayoritario). La presencia de Ponce Lerou en el directorio de la nueva asociación generó mucha controversia en Chile por sus vínculos con el dictador y su implicación en un escándalo de financiamiento irregular de liderazgos políticos hace una década. Pero finalmente el acuerdo lo dejó fuera.
En el mes pasado, junio de 2025, Ponce Lerou informó que dejará la firma productora de litio, tras anunciar una reestructuración de sus empresas a través de las cuales tiene la participación mayoritaria de la compañía SQM. Con esta serie rocambolesca, el control continuará en familia. Tras anunciar su salida, Ponce Lerou señaló que será su hija, Francisca Lucía Ponce Pinochet, quien tomará las riendas. Algo huele a banana…
Chile es el segundo productor de litio en el mundo después de Australia. Su explotación no ha sido de muy buen agrado para las comunidades autóctonas por el impacto en el medio ambiente. Algunas organizaciones de los pueblos originarios han expresado sus temores e inquietudes por la escasez de agua en sus terrenos, producida por la sequía y por la explotación del litio no sustentable.
Existen otros elementos que tienden a caracterizar el país “bananero” como son: las inversiones de Codelco en el exterior con pérdidas colosales para el país, la corrupción en otros estamentos del Estado (Servicio de Impuestos internos, escándalos de fraude al Estado utilizando falsas licencias médicas), corrupción en la Fuerzas armadas,…
Y a todo ello hay que agregar otros temas que decoran “tropicalmente” el cuadro: la influencia del denominado « crimen organizado» y del « narcotráfico » utilizados por la derecha y la ultraderecha (sin siquiera fruncir el seño), para denunciar un problema grave de inseguridad, sabiendo que el origen de todo ello viene de lejos, que se intensificó luego en tiempos de dictadura y más tarde en sus administraciones gubernamentales.

(*) Chile: Prioridades de políticas para un crecimiento más fuerte y equitativo. Septiembre 2015)

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