“PORQUE ESTA VEZ NO SE TRATA DE CAMBIAR UN PRESIDENTE…”(*)


Por la imagen que guarda el partido Comunista, el “Parrrrrtido” , como dicen los viejos militantes del PC, la designación de Jeannette Jara en la primaria del oficialismo como candidata para la presidencial de noviembre fue, sin duda alguna, motivo de alegría y celebración para muchos de los que se reconocen en la izquierda.
El hecho que una militante del partido que fundó Luis Emilio Recabarren, organización que estuvo siempre presente en las luchas de la clase obrera, que fue uno de los pilares de la Unidad Popular y del gobierno del presidente Allende y protagonista en la resistencia contra la Dictadura, fuese elegida por voto popular para tal responsabilidad, es sin duda algo grandioso.
El que Jeannette Jara sea más o menos comunista, la posible suspensión de su militancia, lo que primó, prevalece y fue la noticia, tal como lo reflejó la prensa mundial, fue la elección en esta de una comunista.
Visto desde nuestro punto de vista político y sobre la base de tales antecedentes, nuestra posición no debería ser otra que hacer todo lo posible para que Jeannette Jara sea elegida presidenta de la República y se imponga de la manera más definitiva posible frente al que aparece como su eventual rival, el fascista José Antonio Kast.
No obstante, lo expresamos en condicional.
Esto, porque no se puede dejar de lado el que, a pesar de todos los buenos antecedentes que presenta la candidata Jara, como es su origen social, su trayectoria política y sindical y su militancia, lo que determinará el apoyo de muchos, tal como ocurrió en 2021, es el hecho de ser la alternativa al fascismo representado por su contendor.
En 2021, esta situación de alternativa le permitió a Boric, arropado en la imagen de ser “de izquierdas” o “progresista”, el ser elegido presidente a pesar de haber sido uno de los principales actores de las maniobras para boicotear desarticular y desmovilizar ese gran despertar social y popular que fue la revuelta social de 2019.
Si alguna vez, Boric tuvo la intención de cumplir con todas las promesas y compromisos de su campaña, al desechar y desestimar ese inmenso potencial político, quedó atrapado por el propio sistema que se empeñó en defender y mantener, donde el no disponer de una mayoría parlamentaria fue buena excusa para seguir en la misma línea que, se suponía, debía cambiar.
En un orden general, la evolución de la sociedad chilena en los últimos treinta años ha hecho que incluso el ejercicio de la democracia y de la soberanía popular no sea más que el resultado de un marketing electoral en que cada candidato no es más que un producto para consumir según las ventajas prometidas por su publicidad.
El ciudadano consumidor vota por tal o cual, como elige el detergente, el yogurt o la bebida gaseosa en el supermercado. Si no queda satisfecho o contento, el próximo sábado meterá en el carrito el producto de la competencia, esperando una vez más le de satisfacción.
Así, en honor a ser heredera de una tradición partidaria de lucha y frente a los cambios en profundidad que exige cada vez con más fuerza una inmensa mayoría, desde ya, Jara no puede ser sólo una alternativa o la promesa de solución de todos los problemas.
.
Bien por el contrario, tiene una tremenda obligación y responsabilidad, cual es la de ser la portavoz de un movimiento popular en que todos y cada cual, en la población, en el campo, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, etc, sienta tiene su lugar en el proyecto de construir una vida mejor.
En octubre de 2019 hubo en Chile un gran despertar que todavía está esperando….
—-
(*) “Porque esta vez no se trata de cambiar un presidente, será el pueblo quien construya un Chile bien diferente” . 1970: Estribillo de la Canción del Poder Popular (video)
Laisser un commentaire