AHORA NOS TOCA A NOSOTROS: ALZA DEL ARANCEL PARA LAS IMPORTACIONES DE COBRE A EEUU.
Por Claudio Jedlicki

El reciente anuncio de Donald Trump de un arancel de 50% a las importaciones de cobre generó ciertas preocupaciones.
Recordemos que Chile es de lejos el primer productor de cobre con casi un cuarto de la producción mundial, casi el doble del de la República Democrática del Congo que se ubica justo después poco delante de Perú.
El cobre representa poco más de la mitad de los embarques del país, de los cuales un 50% va a China y casi cinco veces menos a Estados Unidos (11%).
El anuncio no fue inesperado, aunque si en su monto, pues ya se había dejado entender que habría un alza. Este afectará a todas las importaciones de cobre en EE UU, vengan de donde vengan.
El más sorprendido fue el mercado del cobre que experimentó un alza consecuente, más de 10%, después del anuncio. Esta resulta de un shock transitorio en la demanda de los consumidores que anticipan la entrada en vigor del nuevo arancel. El precio internacional en cambio deberá luego volver a su nivel.
Si bien no hubo castigo discriminatorio a Chile, lo es de hecho. Dos tercios de las importaciones provienen de Chile. Medida proteccionista para aumentar la producción al amparo de la competencia extranjera, sabiendo que produce solo 2/3 del cobre requerido.
A un plazo más largo, es difícil analizar el impacto de la medida. El anuncio en la boca de Trump faltó de precisión a lo que se agregan los vaivenes habituales del personaje antes de la decisión definitiva.
¡No le pidan peras al olmo!
Desde ya no está claro si el arancel afectará a todas las importaciones de cobre, o por tipo de cobre, concentrado o refinado
A largo plazo, +5 años, es factible que haya una baja de las importaciones de cobre refinado. Pero a mediano plazo la previsión es compleja. La capacidad para satisfacer la totalidad necesaria tomará varios años.
EEUU está desprovisto de infraestructura para producir, fundir y refinar un mayor volumen de cobre. Este déficit tendrá que cubrirlo obligatoriamente importando.
Es difícil entonces creer que el arancel definitivo será de 50%. La repercusión en los precios finales de los productos que utilizan este insumo será demasiado fuerte.
La prolongación del periodo de incertidumbre tendrá necesariamente repercusiones negativas en Chile postergando proyectos de inversión inclusive en otras áreas.
Las alternativas de respuesta que se nos ofrecen son varias y no excluyentes. Van desde reorientar la exportación de cobre hacia otras regiones hasta poner en cuestión el seguir apoyándose en el extractivismo como cimiento del desarrollo.
Cual sea el monto definitivo del arancel, el solo anuncio de Trump muestra que no podemos seguir sin integrar la aceleración de las transformaciones en la mundialización en nuestra estrategia de inserción internacional.
De nada ha servido el Tratado de Libre Comercio con los norteamericanos para impedir que aumenten unilateralmente el arancel de sus importaciones. Tampoco el que seamos uno de los pocos países con una balanza comercial bilateral deficitaria con EEUU, donde lo que les compramos supera en 10% lo que les vendemos.
Como en otros momentos históricos y en otros países, podemos aprovechar la ocasión para plantearnos otras vías, redefiniendo nuestra inserción en la mundialización, pero también nuestro posicionamiento internacional.
Si la primera depende solo de nosotros y de los intereses de clase que esconde el modelo neoliberal extractivista, desarrimarse de los EEUU trumpista sin colgarse a otras alianzas con potencias expansionistas será difícil. La tentación de facilidad de cobijarse en alianzas espurias es grande como lo es el número de países que la adoptan.
En este sentido saludable ha sido la reciente iniciativa de Boric reuniendo la cumbre presidencial «Democracia Siempre” con los presidentes de Brasil, Colombia y Uruguay.
Laisser un commentaire