Chile – Historia para los más jóvenes – I

LOS AÑOS 60, UNA EPOCA PRÓLOGO
DE GRANDES CAMBIOS EN CHILE Y EL MUNDO

En esta serie escrita por nuestro compañero Pedro Marcial Vega, este nos muestra su visión historia de los grandes acontecimientos que fueron modelando el momento actual, la que entregaremos en capítulos en nuestros próximos números.
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En los años 60 nuestro país estaba transitando desde una sociedad tradicional a una moderna, con diferencias de clase que eran evidentes.
 Urbanísticamente, Santiago tenía barrios donde vivían personas ricas barrios de clase media y barrios de obreros y personas pobres. Estas últimas se asentaban en conventillos y en campamentos periféricos.
Las diferentes clases estaban institucionalmente determinadas por losorganismos en que cotizaban para su previsión social, las llamadas Cajas de Previsión.
Las había para la clase media, como la Caja de Empleados Fiscales, la Caja de Empleados Particulares, y un amplio abanico de instituciones para empleados sectoriales, como aquella para los trabajadores bancarios o incluso una para aquellos de la hípica.
Para los obreros el Seguro Obrero Obligatorio.
Esta institucionalidad configuraba, entonces, la división de clases sociales en Chile y así se reconocía su existencia. Incluso las FF.AA. y la Policía tenían sus propias instituciones de previsión y todas funcionando sobre la base de un sistema de reparto.
Sin embargo, la reforma previsional instituida por las clases dominantes mediante la dictadura militar terminó con el sistema de reparto, salvo en el caso de las FF.AA.
Esto es necesario recalcarlo, porque institucionalmente las clases sociales desaparecieron, salvo las personas pertenecientes a la FF.AA. y Policías, que hoy constituyen un estamento social único, al margen de la sociedad en su conjunto, ya que continúan teniendo seguridad social propia, e incluso acceden a hospitales propios.
El resto de la población no tiene seguridad social sino que debe “comprarla” en las instituciones de salud como FONASA o Isapres.
En aquel entonces, la existencia de clases sociales era evidente institucionalmente y urbanísticamente. Las personas se reconocían en una clase y distinguían a las que pertenecían a la oligarquía y la burguesía nacionales. Urbanamente, los pobres eran también llamados “marginales”, por su asentamiento en sectores periféricos.
En esta transición de sociedad tradicional a una moderna, las personas pertenecientes a las diferentes clases sociales distinguían la dominación del imperialismo estadounidense a partir de la propiedad que este tenía de la riqueza minera de nuestro país, la que rechazaban con fuerza, exceptuando la burguesía y la oligarquía nacional.
Esto generaba en amplios sectores de la sociedad un profundo antiimperialismo que se plasmaba en la frase: “gringo, go home”.
Con el advenimiento de la dictadura, las clases dominantes favorecieron la entrega de nuevos yacimientos a capitales extranjeros y crearon la modalidad de externalizar las faenas lo que les permitió crear empresas para la explotación minera.
La externalización también se extendió a otras áreas de la economía nacional. Esto generó una gran cantidad de medianas y pequeñas empresas dando lugar al surgimiento de una pequeña burguesía dependiente de la gran burguesía, diluyendo aún más el concepto de “clases sociales”.
En la década de los 60 , la lucha contra el imperialismo y las clases dominantes se nutrió de algunos acontecimientos mundiales tales como la Revolución Cubana, el Mayo Francés, el Cordobazo, la invasión a Guatemala, la guerra de Vietnam, la descolonización de África y la utopía del socialismo.
Todo este contexto influyó en Chile para la búsqueda de un proyecto que permitiera hacer de nuestro país una sociedad más justa en el marco de un sistema en vías hacia el socialismo.
El proyecto que surgió fue el de la Unidad Popular dirigido por el presidente Salvador Allende.
Pedro Marcial Vega

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