Editorial

UNA VEZ MAS, EN ESTA FECHA, ETC….

Como cada 11 de septiembre, en un ritual que reúne cada vez menos participantes cada vez más viejos y enfermos, contra viento y marea y gracias a los esfuerzos de la  Asociación de ex presos políticos chilenos en Francia, en la Plaza Salvador Allende de París, frente a la embajada chilena, se conmemoró un aniversario más del golpe de Estado cívico militar de 1973.
Como si se tratase de desalentar aún más a los que habían pensado participar, San Isidro Labrador, ese santo cristiano que controla la llave (el grifo) que regula la lluvia y que, como es sabido, es un viejo reaccionario, esta vez no tuvo ningún reparo en dejar caer un verdadero diluvio sobre la capital francesa.
Fue así como esta vez, bajo un improvisado techo de paraguas, los que estaban más cerca del micrófono donde se expresaban los oradores trataban de protegerse de la lluvia y el frío,esforzándose por comprender lo que se decía en los discursos difundidos por un equipo de sonido gangoso, sin duda también afectado por la intemperie.
Este evento anual, es de importancia esencial para los chilenos residentes en París, sobre todo porque es una de las escasas ocasiones que tenemos para encontrar a amigos que no veíamos desde hacía exactamente un año, en general en el mismo lugar y en las mismas circunstancias.
Ocasión también para pasar revista y para caer en cuenta que la ausencia de algunos se debe a que se murieron, que están con Alzheimer, Parkinson o imposibilitados de venir, afectados por algunos de esos males que nos acosan cuando somos al menos tres veces veinticinco   añeros.
Sobre los discursos de la ocasión, en general nada nuevo con respecto a años anteriores, salvo que, como es lógico y lo más notable, en referencia al aniversario motivo de la manifestación, en lugar de decir “hace 51 años”, el número se cambió por 52 y, afortunadamente, nadie dijo que “mucha agua ha pasado bajo los puentes” o aludió al “reloj de la historia”.
Como es de rigor, el evento culminó con el himno “El pueblo unido “, interpretado por algún conjunto musical invitado,lo que sirvió para que los que estaban en alguna esquina, conversando sobre lo divino y lo humano con antiguos camaradas,recordaran para qué habían venido y se decidieran a participar al menos en el canto.
Esto marcó el fin de la manifestación y en el lugar, aparte de los abnegados organizadores que desmontaban las instalaciones de sonido, los carteles y las banderas, sólo permanecieron en pequeños grupos los que discutían una vez más con los que en lugar de “El pueblo unido…”habían gritado con voz cascada y ya vacilante: “el pueblo armado…”
Después y como es también una tradición, los viejos nos fuimos a recordar glorias del pasado en torno a una copa en el café “La Source”, que bien podría llamarse “El Quitapenas”, aunque no está junto a un cementerio sino al frente de la plaza Salvador Allende en París.
Al mismo tiempo y a miles de kilómetros de allí, en Chile, dicen que, en un colegio de la comuna de Quinta Normal, algún profesor tuvo la idea genial de difundir por los altoparlantes el último discurso del presidente Salvador Allende a los alumnos reunidos en el patio del establecimiento.
También dicen que fue un momento en que participaron con gran emoción y recogimiento esos jóvenes que podrían ser nuestros nietos o biznietos….

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