Francia – Sarkozy

EXPRESIDENTE FRANCÉS NICOLAS SARKOZY IRÁ A PRISIÓN COMO UN VULGAR COGOTERO

Como es fácil imaginar, la sentencia de un tribunal de París en contra del expresidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012), que lo condena a cinco años de cárcel sin remisión, bajo el cargo de asociación ilícita, en el contexto del financiamiento de su campaña presidencial por el exdirigente libio Muahmar Gadafi, provocó un verdadero cataclismo político en el país.
Según diversos elementos contenidos en el expediente, el jefe del régimen libio habría aportado, bajo diversas formas, 50 millones de euros para la campaña presidencial de Sarkozy en 2017.
Esto, a cambio de diversas acciones a nivel internacional de la parte del mandatario francés, para reintegrar a Libia dentro del concierto de naciones “respetables” y, para evitar la acción de la justicia en contra del jefe de los servicios secretos libios, Abdallah Senussi, condenado a perpetua en Francia por el atentado contra un avión comercial francés, donde murieron 170 personas, 50 de ellas franceses.
En 2007, poco después que Sarkozy fuese elegido presidente de la República, Gadafi fue recibido con todos los honores en Francia, instalando su tienda de jefe beduino en el propio jardín del palacio presidencial del Elíseo en París.
Gadafi, después de ser derrocado, fue asesinado por milicianos opositores en octubre de 2011, luego que el convoy en que viajaba al sur de Libia fue atacado por aviones y drones de EEUU, Reino Unido y Francia.
La condena contra el exmandatario francés se basa sólo en uno de los cargos, dejando de lado los de corrupción pasiva, de receptación de estafa de fondos públicos y financiamiento ilegal de campaña electoral en 2007, los que, a pesar de la infinidad de indicios coincidentes, fueron desechados por considerar no presentaban pruebas concluyentes.
En el plazo máximo de un mes, a partir de la fecha de la sentencia, el 25 de septiembre, un juez deberá fijar las condiciones en que Sarkozy debe ser encarcelado en seguida, posiblemente en la prisión de La Santé, en el distrito 13 de la capital francesa.
El expresidente francés ya tenía dos condenas a su haber.
En 2024 fue condenado en casación a una pena de a 2 años de prisión remitida y uno bajo tobillera electrónica, bajo del cargo de tentativa de soborno a magistrado, luego de una primera condena por financiamiento ilegal de campaña política, por la que en junio de 2021 fue sentenciado a un año de cárcel, con seis meses de remisión y seis bajo tobillera electrónica, sentencia que está en proceso de apelación.
En una primera reacción a la salida del tribunal, Nicolas Sarkozy dio la pauta de lo que debía ser luego la línea de defensa ante la opinión pública, de sus aliados políticos y de los medios, en particular de la televisión, controlada en su gran mayoría por grandes magnates y figuras de la extrema derecha.
Como es de suponer, el exmandatario se declaró una vez más inocente, víctima de un proceso político y del odio que, sin señalarlo explícitamente, aludía al poder judicial francés, del cual él mismo había sido garante en tanto jefe del Estado.
Sarkozy recibió, entre otros el apoyo indirecto y según sus mismos argumentos, de la jefa del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), Marine Le Pen, también bajo el peso de una condena,en instancia de apelación, por estafa de fondos del Parlamento Europeo, junto a otros 25 dirigentes y colaboradores cercanos de su partido.
Tanto Nicolás Sarkozy como Marine Le Pen se ven ahora entrampados en sus propias, reiteradas e insistentes declaraciones anteriores, en las que ambos llamaban a la Justicia a ser implacable con la delincuencia y a velar por que las sentencias de los tribunales fuesen cumplidas en su totalidad y sin ninguna consideración por los condenados.


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