CON BOMBOS Y PLATILLOS, FRANCIA RECONOCE A PALESTINA, PERO MUY A LA SAGA DEL MOVIMIENTO MUNDIAL DE SOLIDARIDAD

El 22 de septiembre, el anuncio del reconocimiento del Estado de Palestina por el presidente francés Emmanuel Macron quiso tener las características de un hecho histórico, pero tan pronto como se produjo, se perfiló como una acción tardía y sin la significación que se le quiso dar, en comparación con otros hechos de solidaridad a través del mundo.
En el seno mismo de la Asamblea general de las Naciones Unidas, tres mandatarios latinoamericanos de países que desde hace tiempo ya reconocieron al Estado Palestino, Chile, Brasil y sobre todo Colombia, adoptaron posiciones mucho más enérgicas y concretas contra el genocidio que lleva a cabo Israel.
Gustavo Petro, presidente de Colombia planteó incluso la idea de crear una fuerza armada internacional, como una medida clara y definitiva de terminar con el genocidio y detener la acción del gobierno y el ejército israelí en Gaza.
En el mismo sentido, a otro nivel, pero en el mismo momento en que el mandatario francés con gran solemnidad y haciendo referencia a la tradición de su país como “patria de los derechos humanos” anunciaba su decisión, en Italia se producía un acontecimiento verdaderamente histórico en el marco en la campaña mundial en defensa del pueblo palestino y contra el genocidio que lleva adelante Israel.
En ese mismo 22 de septiembre, Italia fue escenario de una huelga general con manifestaciones de decenas de miles de personas en toda la península, con importantes perturbaciones de los transportes en las principales ciudades y el bloqueo por los estibadores de los puertos de Génova y Livorno, en solidaridad con Palestina
Es así como, en este contexto, el reconocimiento francés de un Estado palestino apareció, por decir lo menos, como bastante tardío, simbólico, desmerecido y factible de ser interpretado como una operación de imagen.
A modo de recuerdo, cabe destacar que hace más de 10 años, en 2014, la Asamblea Nacional francesa ya había adoptado este reconocimiento por el voto mayoritario de 339 diputados contra 151, decisión soberana desechada por el presidente de la época, el “socio listo” François Hollande.
A fines de octubre de 2023, dos semanas después del ataque del Hamas contra Israel, el mismo Macron que ahora reconocía al Estado de Palestina, desatando las iras y las amenazas del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, había viajado a Israel para entrevistarse con este mismo y no había vacilado en llamarlo “Querido Bibí” ante la prensa.
El 6 de abril pasado, el Querido Bibí pasó por el espacio aéreo francés en viaje desde Hungría hacia Estados Unidos sin ser inquietado por las autoridades del país galo, a pesar de la orden internacional de arresto en su contra, pro crímenes de guerra y crímenes contra la Humanidad, emitida por la Corte Penal Internacional con la cual Francia tiene la obligación de cooperar.
Esta era la tercera vez que París hacía la vista gorda frente al paso de Netanyahu por el espacio aéreo francés, después del 2 y el 9 de febrero en su viaje de ida y vuelta hacia Estados Unidos.
Este alineamiento del gobierno francés y sus aliados de la derecha frente a la posición israelí se manifestó en Francia también a través de una persecución e intimidación contra todo acto de solidaridad con Palestina y contra todo aquel que se manifestara para situar el ataque del 7 de octubre en un contexto histórico general.
Numerosas personas que se manifestaron en esta posición fueron procesadas o al menos interrogadas por la policía francesas bajo el cargo de “apología del terrorismo”, entre las cuales dirigentes sindicales e incluso dos diputadas del partido de Izquierda La Francia Insumisa.
En este mismo contexto, el 30 de abril de este año, el ministro del Interior francés había anunciado su decisión de ordenar la disolución de la organización local Urgence Palestine, uno de los principales organismos de solidaridad con Palestina y de condenación contra el genocidio en Gaza.
Como muestra a la fecha, de la ambivalencia de la posición francesa y del solemne anuncio hecho por el presidente Emmanuel Macron en la tribuna de las Naciones Unidas, un hecho que se producía simultáneamente en Francia.
Como una expresión de saludo a la histórica y trascendental decisión del presidente de la “quinta potencia mundial y patria de los derechos humanos”, dirigentes del partido Socialista francés habían hecho un llamado a los alcaldes de todo el país a izar, en el frontis de los edificios de las municipalidades, la bandera palestina.
Frente a esta iniciativa, Inmediatamente después, el mismo ministro del Interior daba instrucciones a los prefectos (gobernadores representantes del Ejecutivo en los departamentos) para que los alcaldes que hubiesen atendido tal iniciativa fuesen sometidos a procesos administrativos.
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