Argentina – Remate

EL REMATE DE LA SOBERANÍA ARGENTINA DE MILEI EN WASHINGTON TAMBIÉN DEBE PREOCUPAR Y ALERTAR EN CHILE

El grotesco espectáculo de lameculo y rastrero protagonizado en Washington por ese gran amigo de Kast que es Javier Milei, cuando fue a pedir dinero a Trump para tratar de salvar de la bancarrota a Argentina, más allá del sentimiento de ridículo que deben sentir los argentinos, también y de manera muy seria, debería preocupar y alertar en Chile.
“Ha hecho un trabajo fantástico”, comentó Donald Trump al iniciarse la entrevista que concedió en la Casa Blanca a Milei, el que se veía al borde del éxtasis.
“Los vamos a ayudar para que llegue a las elecciones”, agregó Trump en un tono de padrino mafioso otorgando la gracia y demostrando preocupación por la suerte de este súbdito fiel, responsable en su país de una crisis económica casi terminal, implicado en una serie de escándalos financieros, derrotado en elecciones recientes y en la perspectiva de otro desastre similar en octubre.
Evidentemente la gracia de un padrino mafioso, como “Don Donaldo”, nunca es gratuita y tiene obligadamente una contrapartida.
En este caso, no sólo se trata de la situación de endeudamiento monumental en que queda Argentina, un crimen para las generaciones futuras, como afirmaba el propio Milei durante su campaña electoral, sino también el dejar al país a merced de las exigencias políticas, económicas y geopolíticas de Washington.
Son dos los más importantes recursos naturales soberanos de Argentina que están en la mira de Estados Unidos y que ahora podrían quedar en calidad de garantía por el dinero prometido para ayudar a Milei.
El primero de ellos es el yacimiento petrolífero y de gas situado en la cuenca de Vaca Muerta que se sitúa en las provincias argentinas de Neuquén, Río Negro, la Pampa y Mendoza y que constituye la segunda reserva mundial de gas natural no convencional y la cuarta de petróleo no convencional.
El otro centro de interés económico para Estados Unidos es la parte argentina de lo que constituye lo que se denomina el triángulo del litio, formado por los yacimientos de este mineral, situados en el norte de Argentina, Bolivia y norte de Chile.
Sin embargo y aparte de la cuestión del litio argentino que, indirectamente pone a los intereses económicos chilenos al alcance de la rapiña estadounidense, existe un tercer aspecto que es mucho peligroso pues puede comprometer la propia soberanía territorial de Chile.
En disputa por el control económico global que Estados Unidos mantiene frente a China, las vías de comunicación marítimas e interoceánicas son de una importancia primordial.
Entre estas, en la conexión entre los océanos Pacífico y Atlántico y después de la crisis que está sufriendo el Canal de Panamá debido al tráfico creciente y al cambio climático, el estrecho de Magallanes, propiedad soberana de Chile, es la vía más importante.
EEUU está interesado en conseguir un acuerdo con Buenos Aires para la instalación de una base militar en conjunto con la base naval argentina de Ushuaia, lo que le permitiría el control del paso interoceánico de Drake y, por extensión, del estrecho de Magallanes cuya ribera en la entrada nororiental en el Atlántico es territorio argentino.
En su sumisión a Estados Unidos y en particular a Donald Trump, Milei aparece así dispuesto a ceder parte de la soberanía territorial de su país, so pretexto que para alcanzar una de las aspiraciones seculares más caras de Argentina, cual es el recuperar el archipiélago de Las Malvinas, el ceder Ushuaia a Estados Unidos sería el primer paso.
Y esto, de rebote, afecta también a los intereses soberanos chilenos.

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