Chile – Estallido – Memoria

HACE SEIS AÑOS, LOS JÓVENES SALTARON LAS BARRERAS DEL METRO Y DEJARON ABIERTAS LAS PUERTAS HACIA EL FUTURO

Hace seis años, cientos de jóvenes estudiantes saltaron no sólo por encima de las barreras del metro de Santiago sino por aquellas establecidas durante treinta años por gobiernos que se habían acomodado y consolidado el sistema impuesto por la Dictadura.
Contrariamente a lo que tanto la derecha, como también los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría, ha tratado imponer como verdad oficial, ese movimiento iniciado el 18 de octubre de 2019 no fue una jugarreta juvenil, ni una expresión de espontaneidad, ni menos aún la acción desatada de hordas de delincuentes ávidos de violencia.
Bien por el contrario, fue el corolario de varios años de movilizaciones estudiantiles por una educación de calidad y gratuita, como la de millones para poner fin a las AFP, comolas múltiples manifestaciones de las mujeres contra el patriarcado institucional y de la sociedad, como de la lucha de los pueblos originarios por sus derechos ancestrales, como la acción de los pobladores, de los profesores o de las comunidades regionales.
Fueron millones de ciudadanos libres exigiendo sus derechos y no delincuentes, como se trata de presentar ahora,los que durante más de siete semanas salieron a las calles en todo el país, dispuestos a participar cada uno y cada cual, en la construcción de una sociedad que imaginaban más libre, más solidaria, más justa.
Para desgracia, ese impulso vital fue gangrenado desde el interior por infiltrados que, bajo pretexto de terminar con la violencia con que el mismo sistema estaba respondiendo a las demandas populares y multitudinarias, se las arreglaron para provocar la desmovilización y el desaliento, y fortalecer así un gobierno y un sistema al borde del colapso.
El balance de los que actuaron así y de esta manera se hicieron del poder está hoy a la vista de todos:
A fuerza de desaliento y de represión, la movilización de los estudiantes está reducida a su mínima expresión ysostenida por verdaderos héroes que, contra viento y marea y poniendo en juego su propio futuro, mantienen vivos los ideales de los que los precedieron.
El sistema de las AFPha sidoconsolidado,así como el negocio privado de la salud de las ISAPRES, donde los costos han sido trasferidos a los usuarios; el déficit habitacional se ha hecho aún más agudo y han proliferado los campamentos, para los cuales la única respuesta ha sido la represión mediante leyes promulgadas expresamente.
La respuesta a las reivindicaciones del pueblo mapuche ha sido la persecución de sus líderes sobre la base de montajes en el marco de un Estado de Excepción que ya lleva más de tres años en continuado, con casos emblemáticos de la inacción delas autoridades, como la desaparición forzada de Julia Chuñil, para beneplácito de la derecha y de los empresarios forestales y agrícolas.
Sin embargo, lo más grave es el fracaso político evidente de la opción que actuó para desmovilizar la dinámica del movimiento iniciado el 18 de octubre,para apuntalar el sistema heredado de la Dictadura y que llegó al poder a través del gobierno de Gabriel Boric.
El símbolo más elocuente de este fracaso son las perspectivas que se prevé como resultado de esa expresión homeopática de la democracia que son las elecciones.
El fascismo, el pinochetismo, la derecha, o como quiera que se le llame, puede permitirse ahora presentar un catálogo no con una, sino con tres opciones con grandes posibilidades de recuperar el poder y administrar el sistema que crearon con la Dictadura, mantenido bien arropado y protegido por las Concertación, la Nueva Mayoría y los bastardos que engendraron.

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