Chile – Elecciones

LECCIONES CHILENAS

Por Denis Sieffert (*)

Foto: Politis – Lucas Aguayo Araos / Anadolu / AFP

Por largo tiempo, Chile fue un gran tema para la izquierda francesa. Eran los tiempos de Augusto Pinochet, cuando el más espantoso de los dictadores latinoamericanos (la competencia era fuerte con el argentino Videla) había instalado su poder sobre el cadáver del heroico Salvador Allende, antes de torturar y asesinar cualquiera que tuviera la apariencia de un demócrata.
 Creíamos que era una época superada.
Pero ocurre que la elección presidencial del 16 de noviembre coloca en posición de gran favorito para la segunda vuelta a un hombre que con mucho orgullo se declara heredero del difunto torturador.
José Antonio Kast tiene todos los atributos del perfecto facho: hijo de nazi, admirador de Pinochet, ultraliberal en economía, ultraconservador en cuestiones de sociedad, contrario al aborto incluso en caso de violación, partidario de la venta de armas y de la ley del talión, ferozmente anti-inmigrados…entre sus peores calidades.
Tal es el hombre al que se enfrenta la social demócrata bajo etiqueta comunista Jeannette Jara. La acumulación de votos de los dos candidatos de derecha y de extrema derecha (otro hijo de inmigrado alemán) debería asegurar a Kast una confortable victoria el 14 de diciembre.
Esta situación está llena de símbolos y se recuerda lo que ya se sabía: la memoria es una vacuna cuyo efecto se diluye rápido. Ella representa muy poco contra la propaganda y una realidad cínicamente explotada.
Más allá de las fronteras y los océanos, el recurso de las extremas derechas es siempre el mismo: el miedo. Miedo a una criminalidad por cierto en alza en un país donde sin embargo sigue siendo escasa. Miedo a la inmigración que los demagogos asimilan a la inseguridad.
Es la eterna ley del chivo expiatorio que hace del otro un culpable fácil, permitiendo a nuestras sociedades el que no se interroguen sobre sus políticas antisociales.
Por cierto, hay importantes diferencias entre Francia y Chile. Aquí (en Francia), la extrema derecha tuvo que hacer el esfuerzo para cambiarse la fachada. Vaya alguien a poner a Bardella  y fascista en una misma frase y recibirá protestas indignadas y un proceso.
Por el contrario, en el caso de Kast, no está lejos de ser un complimiento, Por cierto, hay una tendencia al  pronunciamiento (golpe de Estado militar). Es la larga historia de un país colonizado, de conquistadores hasta la doctrina Monroe, ese presidente (1758-1831) que había hecho de América Latina el coto de caza de Estados Unidos.
Y, en Chile, desde Pinochet, la “limpieza” nunca se hizo. El dictador murió tranquilo en su cama después de haber sido nombrado “senador vitalicio”. Y sólo tuvo problemas con la justicia internacional por haber puesto imprudentemente los pies en Londres en 1998.
Un informe dejó bien en claro los asesinatos y la tortura de su régimen, pero los testimonios recogidos no pueden ser siempre utilizados en el marco de procesos judiciales.
Hay que decir también algo sobre la coyuntura internacional. Pinochet no fue un producto netamente chileno, En 1973, su golpe de Estado fue patrocinado por el tándem Nixon Kissinger.
 Los “Chicago Boys”, y el economista Milton Friedman, ideólogos del ultraliberalismo inspiraron su política, después que la presidencia de Allende fue saboteada por una propaganda ferozmente anticomunista y por las huelgas de los sindicatos de camioneros de sulfurosa reputación.
El intervencionismo estadounidense vuelve con fuerza hoy en día, más discreto que entonces.
Allí donde Kissinger y la CIA urdieron sutiles complots, Donald Trump envía un portaviones gigante en el mar del Caribe.
 Desgraciadamente, la “izquierda” a la que apunta Trump en Venezuela no tiene la nobleza y la sinceridad de un Salvador Allende. El régimen de Nicolas Maduro es otro tipo de dictadura que no es en absoluto atractiva para los países vecinos.
Pues bien es el aflujo de numerosos venezolanos huyendo la dictadura de Maduro que es rechazado en Chile y que da argumento a Kast.
Por cierto, Chile es un país de extremos. Como si su geografía entre el Pacífico y la cordillera de los Andes lo condenara.
Pero su singularidad no debe impedirnos de sacar algunas lecciones del voto del domingo.
La obsesión xenófoba de nuestra extrema derecha y la influencia creciente de la galaxia Bolloré (2) tienen mucho más que un parecido con el discurso de José Antonio Kast, en medio del caos creado por Macron.
Las represas morales están resquebrajadas por todas partes.
Que yo sepa, nosotros no tenemos hijos de nazis en nuestro mundo político, pero tenemos nostálgicos de la Argelia colonia francesa y devotos de Petain  (3).
A cada cual su tradición.
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(*) Denis Sieffert: director de la revista francesa Politis. Editorial del número del 20 al 26 de noviembre.
 (1)  Bardella, Jordan , eventual postulante a la presidencia por la extrema derecha)
(2) Bolloré, Vincent: Magnate industrial y financiero francés propietario de numerosos medios de televisión, radio y prensa escrita.
(3) Petain Philippe. Mariscal , héroe de la 1ª guerra mundial y jefe del Estado francés durante la ocupación alemana en la 2ª guerra mundial, aliado y colaborador del régimen nazi alemán.

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