POR SI NO SE DIERON CUENTA:
CON TODO RESPETO…LLEGAMOS AL NÚMERO 50

So riesgo de ir contra todas las reglas de la buena educación, de la elegancia, de lo que se debe y no se debe decir, creemos que podemos felicitarnos y sentirnos muy orgullosos de que en la presente portada puedan leer: Le Kahuin de París, número 50.
Este pecado de autosatisfacción (que en este caso no produce sordera ni hace salir pelos en la mano), viene del sentir que hemos superado con creces esa suerte de maldición y sentencia de muerte que, sistemáticamente, cae sobre publicaciones como la nuestra, luego que con tanto entusiasmo y fe en el futuro escribieron algún día: “número 1, Año I”.
Por cierto, hace cuatro años, cuando los cuatro “veteranos del 73” que somos los culpables de esta publicación nos decidimos a concretar la idea que cada cual tenía en mente, no pensábamos poder llegar hasta aquí.
Pero estábamos dispuesto a iniciar la aventura, convencidos de que podíamos comunicar y difundir las ideas por las que nos jugamos el pellejo en Chile, ahora enriquecidas por los años y la experiencia.
Seguros de que el humor, la ironía y el sarcasmo son algo muy, pero muy serio, decidimos utilizar estos recursos para tratar de romper ese estilo tradicional de los medios de izquierda, hecho a menudo de una aburrida solemnidad de frases hechas y lugares comunes que sólo sirven para convencer a los que ya están convencidos.
Es así como hemos conseguido editar, al cabo de cuatro años, este número 50, lo que casi nunca ha sido fácil, con días y a menudo noches enteras de trabajo, como cuando se trata de seleccionar y a veces, desgraciadamente, dejar de lado temas por tratar, apremiados por la obligación de publicar la edición mensual en un plazo razonable.
Aunque parezca increíble, teniendo en cuenta el volumen de lo que publicamos y, aunque este puede parecer reducido, de todas maneras, por el rigor que nos hemos impuesto en cuanto a verificar la pertinencia de lo que publicamos, esto significa un trabajo importante cada mes.
En este mismo sentido, tenemos que reconocer un cierto fracaso cual es el de no haber conseguido integrar a nuevos periodistas a nuestro equipo para mejor distribuirnos las tareas y variar en cuanto a los enfoques y el estilo de los diversos temas para tratar.
Por cierto, siempre están aquellos que nos ofrecen algún texto, en general sobre un tema político concebido en un momento de inspiración, pero está la condición del estilo que nos hemos dado en cuanto a dar prioridad a los textos de tono liviano y desechar los panfletos de proclamada fe revolucionaria a la moda de 1917.
En cuanto a la réplica de nuestros lectores o de los que han conocido de oídas Le Kahuin de París, estas, en su inmensa mayoría, han sido positivas, lo que, por supuesto y, como es de imaginar, nos hace a veces cargar con un ego apenas soportable. Normal, no sólo somos geniales, sino también modestos.
De todos modos, esto no quiere decir que no aceptemos las críticas que pueden culminar en un debate que, de todas maneras, será siempre positivo y nos permitirá crecer y mejorarnos.
También y sin ser masoquistas, aceptamos los insultos, pues generalmente nos hacen reír, como aquel de un señor muy serio de aquí de París, incomprendido como todos los genios, que trata de vender unos cuadros representando enrejados o telas de araña con distintos colores y que considera que somos “una pura weá”.
En fin, son gajes del oficio que nos ayudan a prepararnos, si el Alzheimer, la artritis, la próstata, el cáncer o simplemente “La Pelá”, no deciden otra cosa, para escribir y publicar la edición de Le Kahuin de París Nº 100, seguramente desde algún asilo de ancianitos…
ENHORABUENA POR LOS 50 NUMEROS. A POR 50 MAS!!