¡ SI VAS A VOTAR POR KAST, NULO O EN BLANCO … NO DIGAS DESPUÉS QUE NO TE LO ADVERTIMOS !

Una noche cualquiera, desconocidos llegarán a tu casa y sin explicación alguna te llevarán a un lugar que no puedes ubicar. Es normal, pues te han encapuchado y tirado en el piso de un vehículo, aplastado por los pies de sus captores.
Al cabo de un buen momento, finalmente, puedes percibir que el vehículo entró a un recinto y se detiene. Inmediatamente después sientes que te sacan violentamente y te arrastran hasta el interior de algún local.
Estás tratando de entender lo que te ocurre y ubicarte, cuando sientes un golpe terrible de un objeto duro y pesado contra tu cabeza, lo que te hace caer al suelo medio aturdido antes de sentir otros golpes con objetos contundentes y patadas que llueven de todas partes.
Son tantos los golpes que al final casi ni los sientes, pues el dolor es tan intenso que parece va adormeciendo tu cuerpo y te hacen sentir como si vas va cayendo semi inconsciente en un pozo sin fondo.
Cuando recobras el conocimiento, te encuentras desnudo y amarrado a una silla.
Escuchas gritos que vienen de una pieza vecina. Crees reconocerlos, pero te sacas inmediatamente esa idea terrible de la mente, hasta cuando escuchas los comentarios de los verdugos que están junto a ti, que no puedes ver pues sigues encapuchado, que te hacen comprender que se trata de tu mujer y que la están violando….
Este relato no está inspirado de un cuento de horror. Es el tipo de experiencia que vivieron miles de chilenos y chilenas durante los 17 años que duró la dictadura de Pinochet.
Uno entre tantos de los autores de los crímenes como el descrito, Miguel Krashnoff, está condenado a más de mil años de cárcel, reconocido como autor entre muchos otros, de haber asesinado a patadas a la periodista Diana Aaron cuando esta estaba detenida y embarazada.
Según testigos sobrevivientes, Krashnoff exclamó “Esa perra, además de comunista, es judía”, cuando salió de la habitación donde yacía su víctima, para limpiarse la sangre de esta.
“En el gobierno militar se hicieron muchas cosas por los derechos humanos”, declaró Kast en un programa de CNN, sin precisar si entre estas cosas cabía señalar los actos de Krashnoff, “una buena persona y (sobre la cual) seguramente los jueces se equivocaron”, como expresó en otra ocasión en T13 Radio.
Kast, cuya familia participó en la captura y represión de varias decenas de campesinos, obreros, empleados y profesionales de la zona de Paine, varios de ellos hoy muertos o desaparecidos, en la línea de las muchas cosas por los derechos humanos de la Dictadura, cuenta indultar y liberar a los criminales de Punta Peuco.
Piensa entonces que, siempre en nombre de los derechos humanos a la manera como los entiende José Antonio Kast, si levantas mucho la voz, podrías ser protagonista de una pesadilla como la que describimos al comienzo.
Cuando el 14 de diciembre próximo vayas a votar, no estimes que no te lo advertimos…
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